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El método marxista y la ciencia natural

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Por Ignacio Bravo F.

La Historia misma es una parte real de la Historia Natural, de la conversión de la naturaleza en   hombre. Algún día la Ciencia natural se incorporará a la Ciencia del hombre, del mismo modo que la Ciencia del hombre se incorporará a la Ciencia natural; habrá una sola Ciencia.

Karl Marx

Breve apunte respecto al método Marxista

Una de las características principales del método Marxista es que concibe la realidad como un todo, es decir, de manera universal. De ahí que, un aporte fundamental a la concepción de la dialéctica, fuese la unidad (dialéctica) del objeto y del sujeto y el estudio de sus relaciones, en contraposición al materialismo contemplativo que se limita a una observación de lo objetivo sin comprender la actividad sensorial del hombre.

En este sentido, es fundamental despejar todo esquematismo rígido del método Marxista y comprender que las separaciones y categorizaciones siempre responden a una necesidad de análisis y no a la esencia de la realidad, que no es más que el movimiento. Por lo tanto, cuando se hace uso del método dialéctico, el análisis de una cosa, su petrificación (incluso cuando se trata del análisis de un movimiento) es en realidad un ejercicio para develar la esencia de esa cosa y luego relacionarla con otras, o bien, con el conjunto de la realidad misma.

Desde esta comprensión, revisaremos someramente algunos elementos respecto al concepto de la naturaleza y su interacción con el hombre, es decir, el medioambiente. Por lo tanto utilizaremos el término “naturaleza”, como todo lo que se encuentra por fuera del trabajo del hombre y no necesariamente en la concepción usada por Marx al hablar acerca de la naturaleza humana, naturaleza inorgánica, naturaleza inorgánica espiritual, etc.

La relación entre la ciencia natural y la dialéctica

Cuando comparamos el método de las ciencias naturales y el método dialéctico, saltan a la luz evidentes diferencias. Las ciencias naturales se centran en el fenómeno y sus causalidades, la dialéctica descubre la esencia de ellos en interconexión con el resto de las cosas; las ciencias naturales aíslan los fenómenos, el método dialéctico los amplía; las ciencias naturales petrifican el objeto de estudio; el método dialéctico lo estudia en movimiento; las ciencias naturales proponen una teoría evolutiva, el método marxista no.

En este sentido, para hablar acerca de la relación del hombre con la naturaleza nos acercamos a dos tipos de ciencia radicalmente distintas, que en la práctica dan resultados concretos en distintos campos. Por un lado, las ciencias naturales, demuestran su efectividad en el avance tecnológico del hombre, principalmente en su auge a partir de la edad moderna, esto va desde la invención de la maquinaria de producción, que la acelera drásticamente; hasta la creación de los más sofisticados bienes de consumo, como los son hoy en día por ejemplo, los miles de teléfonos inteligentes que existen en el mercado o la robótica al servicio del hombre. Es innegable que estos avances son sorprendentes y demuestran que el estudio aislado de la naturaleza y sus transformaciones, químicas, físicas y biológicas dan resultados en la realidad.

Por otra parte, el método dialéctico y la filosofía de la praxis en general, dan cuenta de una concepción de mundo totalmente distinta a la concebida por la ciencia moderna, proponiendo una ontología, una lógica y una ética diferentes, en base al conjunto de la sociedad, producto de su carácter universal. El método marxista, correctamente aplicado es una ciencia potente para comprender la realidad, lo demuestran los resultados del propio Marx (como también todo el desarrollo de la línea anti dogmática del Marxismo) en obras como El capital; La miseria de la filosofía; Crítica del programa de Gotha, sus estudios referentes al colonialismo, a la guerra; su profundo análisis de la historia etc. Todos con un montón de elementos vigentes hasta el día de hoy y de una relevancia tal, que el propio capitalismo ha tenido que tratar de subsumirlas parcialmente a través de sus ciencias sociales, tales como la sociología, para poder elaborar mecanismos que controlen al movimiento de masas en todo el mundo. Cuestión imposible de hacer enteramente sí se considera que el Marxismo es en realidad, como ya hemos mencionado, un método mucho más universal que la ciencia moderna.

Aunque también debemos decir que en términos históricos, el método dialéctico no ha sido aplicado como nos gustaría a los marxistas, ni siquiera en sus aparentes construcciones más relevantes en la historia mundial. Hablamos principalmente del caso de la URSS, que a pesar de todo su peso histórico, no logró continuar la batalla al capitalismo y llegó a mantener una filosofía de respaldo, al menos similar a la del propio capitalismo en cuanto a su carácter dogmático. Cuestión que la sepultó a la perdición de sí misma en el mercado mundial y al retorno a todos los vicios de la lógica burguesa al interior de su sociedad. El método fundamental mediante el que la URSS desarrollo su economía y sus relaciones sociales, no era en realidad dialéctico, sino que seguía respondiendo a la lógica de la ciencia moderna.

En resumen, la ciencia natural ha sido un elemento fundamental para la comprensión de la materia y para su transformación y usos prácticos, pero la dialéctica es el elemento fundamental para la comprensión de la realidad social y de la realidad histórica. La aplicación de la ciencia natural y de las leyes de la naturaleza a la esfera social, es decir, a las relaciones sociales de los hombres, trae consecuencias negativas. Es por esto que hasta el día de hoy, las ciencias sociales se limitan a solo parchar los gigantescos defectos de la sociedad capitalista, sin poder resolver las contradicciones de las clases sociales. En efecto, una mala lectura de la realidad, trae consigo el desarrollo de una mala ciencia, y el desarrollo de una mala ciencia, trae consigo malos resultados en la realidad.

Ahora bien, nos interesa poner de manifiesto que significa que estos dos métodos – ciencia burguesa y dialéctica- sean tan distintos uno del otro: ¿Tendremos para siempre 2 ciencias radicalmente opuestas? ¿La ciencia capitalista es superior al método dialéctico porque ha demostrado ser eficiente en el avance tecnológico de la sociedad? ¿Existe algún elemento puntual que explique la distancia entre ambos métodos? ¿El hombre es o no parte de la naturaleza?

El hecho de que existan métodos diferentes para explicar la sociedad y la naturaleza no quiere decir que la realidad se desdoble, dando lugar a 2 partes diferentes o que derechamente existan 2 tipos de realidades distintas. Quiere decir, simplemente que el estudio de la materia, por lo general, tiene características mucho más estables y por lo tanto, posibles de mecanizar y esquematizar de muchas maneras, mientras que la sociedad funciona mediante otro tipo de movimiento, mucho más inestable, por así decirlo. Por lo tanto, aunque suene de Perogrullo, el hombre sí es parte de la naturaleza. No se explica -salvo en la filosofía escolástica- que los humanos hayamos aparecido por generación espontánea en la tierra como elemento extra de este planeta, y no solo eso sino que en la realidad el hombre necesita a la naturaleza para vivir, precisamente porque se encuentra dentro de ella misma. En palabras de Marx:

La naturaleza es el cuerpo inorgánico del hombre; la naturaleza, en cuanto ella misma, no es cuerpo humano. Que el hombre vive de la naturaleza quiere decir que la naturaleza es su cuerpo, con el cual ha de mantenerse en proceso continuo para no morir. Que la vida física y espiritual del hombre está ligada con la naturaleza no tiene otro sentido que el de que la naturaleza está ligada consigo misma, pues el hombre es una parte de la naturaleza.

Lo que sucede es que precisamente, sí existe un elemento que diferencia al hombre de la materia que lo rodea: la conciencia.

Conciencia

El Hombre tiene la facultad de poder modificar la materia o las circunstancias a voluntad propia, sabiendo de antemano las consecuencias o las posibles consecuencias que su intervención podría provocar en la realidad. De esta manera es libre de tomar decisiones bajo los parámetros que a él mismo le parezcan convenientes, no está determinado por simple física o química a realizar cierta acción. No actúa siempre por instinto, simplemente.

Este actuar conciente es lo que en el marxismo se considera como práctica revolucionaria, que más estrictamente -y en palabras de Marx- es la coincidencia de la modificación de las circunstancias y de la actividad humana.

Por lo tanto, podemos decir que el hombre fue creado dentro de los marcos de la naturaleza pero  que no por ello está determinado por la naturaleza y que de hecho, tiene la capacidad de modificarla. Esto que suena muy simple, llevó a diferencias importantes entre idealistas y materialistas respecto a donde ubicar el papel de la conciencia, sí estrictamente en la naturaleza o en la mente del ser humano, muchas veces relacionada esta concepción con el espíritu, cuestión a la que, por supuesto, muchos materialistas, inclusive Engels y más tarde Lenin (véase Materialismo y Empiriocriticismo), se oponían determinantemente, y por eso intentaron realizar toda una analogía del materialismo dialéctico con la teoría de la evolución en la naturaleza. Esto lo expresa fundamentalmente Engels, en su obra: dialéctica de la naturaleza.

La naturaleza efectivamente está en movimiento, pero la connotación que le da Engels tiene un defecto fundamental, puesto que analoga la teoría de la evolución a la teoría social, sosteniendo que esta se expresa en la historia humana en forma de espiral, es decir, con ciclos que se van repitiendo en escalas siempre superiores. Todo esto relega el papel de la conciencia del hombre a un segundo plano, pues determina la forma misma de la historia humana.

La conciencia humana no es algo que se pueda mecanizar, pues es la libre elección del hombre mismo. Sí decimos que es “natural” que el propio desarrollo del capitalismo lleve al socialismo, entonces no haríamos más que quedarnos sentados a esperar que esto ocurra.

Además, cuando hablamos de movimiento, no hablamos de leyes, no podemos otorgarle definiciones rígidas, pues esto es justamente lo contrario al movimiento libre, legislar sobre el movimiento es negarlo.

Distinto es hablar de tendencias, y para ser justos con Engels, la historia sí se ha expresado en parte (muy parcialmente), de manera “evolutiva”, sobre todo si consideramos a la filosofía moderna como superación del dogma irracional de la religión, y por lo tanto como impulsora de un período histórico en el cual la razón, al menos, gana más terreno. Pero ¿Por qué se expresa de esta manera la historia, sí el movimiento de la conciencia ha de ser libre? Precisamente, porque la sociedad en su conjunto no ha sido jamás conciente de su propio movimiento histórico. Al contrario, la gran mayoría permanece enajenada por las prácticas burguesas. Esto otorga al movimiento de la sociedad en la historia, una forma también mecánica, con empujes y expresiones de la conciencia de la clase trabajadora que intenta liberarse de su yugo histórico de enajenación burguesa.

Deberíamos atrevernos a decir entonces, que el movimiento de la sociedad será libre y determinado por la sociedad misma, en la medida en que ésta se haga conciente de sí misma y de su propio movimiento.

La relación entre sociedad y naturaleza

Precisamente, no podemos olvidar que el movimiento de la sociedad también se ve influenciado por la naturaleza, no podría ser de otra forma, pues como ya hemos mencionado, el hombre mismo es parte de ella. Y si bien puede explotarla y además, llevarle una ventaja tan inmensa como lo es poseer conciencia, se encuentra a la vez, condicionado por ésta, ya que es la fuente originaria de toda la economía.

La relación del hombre con la naturaleza en el sistema capitalista es conflictiva por dos razones fundamentales: 1) La sociedad no se mueve como un todo 2) El capitalismo es un sistema que se caracteriza -como su nombre lo indica- por la acumulación de capital, y posee esto como una máxima. Ambas razones provienen de una misma raíz, que es la enajenación de la conciencia.

El hecho de que la sociedad no actúe como un todo, conlleva también que la economía no está centralizada y más profundamente, que la producción no se realiza en base al valor de uso, sino que se desarrolla como un proceso anárquico, en el cual los capitales compiten entre sí, forjan alianzas solo cuando les es conveniente y a la primera oportunidad, se depredan. Lo cual se expresa desde la competencia entre pequeñas empresas, hasta situaciones de crisis interimperialistas, como ocurre hoy en día entre los imperialistas yanquis y los países del bloque BRICS, entre otros. De esta manera, la sociedad no puede relacionarse armónicamente con la naturaleza, puesto que no está constituida como sociedad misma, sino que de forma caótica o bien, de muchas formas diferentes, que dejan al libre albedrío el destino de las fuentes naturales.

Por otra parte, la acumulación capitalista como máxima, relega a segundo plano cualquier tipo de preocupación humana. Ante ello, es evidente que no exista un cuidado frente a la explotación de los recursos naturales, aunque esto sea respecto a sí mismo (es decir, el único interesado en que la naturaleza perdure, es el humano mismo). Sí no es posible realizar planificaciones económicas a largo plazo que tengan como horizonte el resguardo de la sociedad en el futuro, menos posible será aún para el resguardo de la naturaleza que la provee de todo lo necesario.

Es por ello que hoy es habitual que las empresas trasnacionales tengan grandes licencias, principalmente en América Latina, para explotar las fuentes naturales de manera irrestricta, a muy bajo costo y generando muchas veces, grandes perjuicios a la clase trabajadora.

En estricto, el conflicto entre la sociedad y la naturaleza es un problema de la conciencia. El ser humano utiliza a la naturaleza para su propio bienestar, es decir, se sirve de ella, pero no lo hace necesariamente de manera racional. Este problema se soluciona con una centralización y planificación muy rigurosa de la producción; con una administración socialista de esa misma producción y con un desarrollo de la conciencia ubicado por una parte, en el  humano mismo (es decir, humanista) y por otra parte, en el valor de uso de las cosas, y no en la acumulación.

Es por esto que para los revolucionarios, el camino hacia el socialismo y comunismo, requiere de la socialización de toda la naturaleza, pero también del uso racional de la misma, que no es más que la expresión libre de la conciencia del propio ser humano. Este comunismo es, según Marx: como completo naturalismo = humanismo, como completo humanismo = naturalismo; es la verdadera solución del conflicto entre el hombre y la naturaleza, entre el hombre y el hombre, la solución definitiva del litigio entre existencia y esencia, entre objetivación y autoafirmación, entre libertad y necesidad, entre individuo y género. Es el enigma resuelto de la historia y sabe que es la solución.

La contradicción entre la ciencia natural y la teoría social no es una contradicción cuando asumimos que son partes integrantes de una universalidad del pensamiento. La naturaleza dio lugar al hombre y con esto a la conciencia, y la conciencia modifica la realidad a voluntad, incluyendo a la naturaleza. Así como un padre no tiene por qué determinar a su hijo, la naturaleza no tiene por qué determinar al ser humano.

 

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