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Homenaje a Alexis Olivares: revolucionario internacionalista, mártir caído en la guerra revolucionaria en Nicaragua el año 1984

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Por Patricio Cid

Nota editorial: el presente documento corresponde a un discurso pronunciado por el compañero Patricio Cid el día 20 de agosto del 2016 en actividad de homenaje a Alexis Olivares, mártir internacionalista en la guerra revolucionaria en Nicaragua.  

Quiero agradecer a Jorge, padre de Alexis y a Susana su compañera, haberme solicitado decir algunas palabras para recibir los restos de Jorge, porque aun cuando no lo conocí lo siento como hijo de todos nosotros, hijo de los trabajadores chilenos, hermano de miles de combatientes que al igual que él han entregado su vida como  Luciano, como Miguel, Bautista, Dagoberto, Lumi, el Paine, cientos de héroes  cuyos nombres  muy poco conocen, como por ejemplo Sedonil Lausic (Octavio), ayudante de Lientur  que murió soportando crueles torturas  evitando la caída de su jefatura.

Alexis,  hermano de millones de jóvenes de América Latina y el mundo, porque son los jóvenes, los que respiran aires de revolución, son los corazones jóvenes donde se anidan los amores más profundos, el amor por el prójimo, el amor por la libertad, el amor por una sociedad de iguales: una sociedad comunista.

Son los jóvenes los que estuvieron en la Bastilla, los que llegaron a los palacios del Zar, los que asaltaron el cuartel Moncada, y posteriormente resultaron victoriosos construyendo el Ejército Rebelde, son los jóvenes que construyeron el MIR, el FPMR, que construyeron el FSLN en Nicaragua, que estuvieron en Neltume, y que hoy están en Arauco y Cautín luchando por su pueblo, por su tierra, por su nación mapuche, son los jóvenes que  construyen futuro, los que estuvieron en Guernica y que hoy están en las colinas de Kurdistán o en la selva de Paraguay, son los jóvenes que  luchan y luchan porque están convencidos que la revolución es necesaria y además es  posible.

Son los jóvenes quienes hoy continúan la gesta del Che Guevara.

Alexis, joven Mirista, siendo aún un niño le toca participar en la resistencia  y sumar esfuerzos en la propaganda clandestina. Se integra al contingente de jóvenes miristas que van a combatir a la contrarrevolución en Nicaragua, cumpliendo una tarea internacionalista, la más hermosas de las tareas, el más alto eslabón de un militante revolucionario, el compromiso militante más allá de las fronteras del país que lo vio nacer, para sumar sus fuerzas con los hermanos de todo el mundo, que luchan contra el opresor, contra la tiranía, contra el capitalismo salvaje, contra los asesinos de la humanidad.

Nuestro partido, el MIR, a pesar de lo pequeño y a pesar de nuestro retraso en la construcción de las fuerzas militares, siempre fue internacionalista. Compañeros miristas se integraron a la lucha en Argentina, en Perú, en El salvador, en Guatemala, en Nicaragua.

Hemos recibido de muy cerca el ejemplo y las lecciones de la revolución cubana  cuyo internacionalismo ha llegado a y ancho del mundo especialmente en  América Latina y en África, apoyando la causa justa de los revolucionarios de  diferentes localidades.

Junto a Alexis, rendimos  homenaje a sus compañeros que cayeron en tierras centroamericanas, compañeros militantes  comunistas, socialistas y del MIR, muchos de los cuales formarían más tarde el FPMR

Hoy no estamos despidiendo a Alexis. Nos estamos encontrando con Alexis, estamos bebiendo de su ejemplo, y si bien es cierto que  sentimos un profundo dolor  al recordarlo, también es cierto que sentimos una profunda alegría ya que su ejemplo estremece nuestras conciencias y nos obliga a ser mejores, porque se instala en el corazón de los más jóvenes y de los jóvenes que vendrán en el futuro, porque construye grandeza, porque construye certezas, porque los que mueren combatiendo, los que mueren  luchando por una  nueva sociedad  justa y solidaria,  se transforman en aquellos hombres y mujeres que nunca mueren, porque  siguen construyendo en el futuro, porque siguen dándonos directrices, siembran voluntades y esperanzas, hacen realidad la consigna:  la lucha nos hará libres … la lucha nos hará inmortales.

El mejor homenaje a Alexis y a todos los mártires y héroes  es tener el convencimiento pleno que a pesar de las dificultades vamos a triunfar, debemos triunfar, tenemos que triunfar.

Pero el triunfo y la revolución no se construyen con palabras, ni con buenas intenciones, las ideas son solo ideas, que quedan en la esfera de la contemplación,  si no se acompañan de las lecciones de la historia, vista  como un movimiento permanente, lleno de contradicciones y enseñanzas, donde lo principal es recoger  en la forma más prístina posible  las enseñanzas  obtenidas a partir de triunfos y derrotas, construir la capacidad para realizar un diagnóstico frío, lo más exacto posible de la situación que nos toca actuar, de la correlación de fuerzas entre opresores y oprimidas, y a partir de este diagnóstico, que debemos hacerlo día a día, debemos  implementar una práctica concreta, una praxis, que significa una actividad concreta revolucionaria donde la acción revolucionaria construye la fuerza social revolucionaria.

En definitiva, una praxis  que construya compromiso, que construya unidad de los revolucionarios, unidad de los diferentes estamentos del pueblo: trabajadores, estudiantes, pobladores, unidad que apunte  a superar esta situación de derrota para ir ganando espacios a partir de iniciativas parciales, de resistencias locales, de luchas territoriales donde vayamos sumando, integrando, estudiando, aprendiendo, enseñando, rescatando nuestras tradiciones históricas de lucha social, de lucha combativa, de lucha revolucionaria.

Rebatir a los pusilánimes, a los que siguen creyendo en la buena voluntad de los poderosos y de los que nos gobiernan, oponerse a los vacilantes que siguen creyendo  que es posible avanzar por caminos blindados, construidos por quienes nos oprimen y, donde volveremos a caernos una y mil veces.

Tampoco  dejémonos engañar por cantos de sirenas que nos señalan los caminos rápidos y fáciles  que solo conducen a nuevas derrotas.

No podemos volver a cometer los errores del pasado. La lucha es y será difícil y, por lo tanto,  no podemos construir si no lo hacemos juntos, inmersos entre los  trabajadores, estudiantes, pobladores y si no construimos una alianza estratégica con el pueblo mapuche.

Debemos sacar lecciones del Paro Armado de Pudahuel del año 1984, donde los milicianos no eran militantes que pasaban a la milicia sino estudiantes, trabajadores, pobladores que se incorporaban a la milicia, conducida  por  compañeros  militantes más capacitados, pero donde lo fundamental era el trabajo social previamente realizado. En este contexto adquiere importancia el concepto de Resistencia, en la medida que aglutina a amplios sectores del pueblo, que a partir de una lucha de carácter defensivo va generando una dinámica que permite pasar a acciones ofensivas que van desde lo simple a lo complejo. Debemos aprender  de las grandes movilizaciones de Aysén  y de Freirina. Debemos aprender del pueblo kurdo.

Vivimos momentos difíciles, momentos complejos, pero también  llenos de futuro, donde se ha sembrado en miles de territorios y donde  cientos  de pequeñas organizaciones  han ido construyendo una rabia acumulada, un ánimo de lucha, lo que nos obliga a dar un salto adelante, fortalecer la unidad y las fuerzas que resisten al enemigo capitalista, fortalecer a  los sectores más conscientes de la juventud y de los trabajadores, construyendo y fortaleciendo  una franja revolucionaria

Del mismo modo como luchamos contra el reformismo que aletarga la lucha de masas, paraliza la movilización y desecha la lucha independiente de la institucionalidad, en la medida que para ellos todo cambio pasa por la institucionalidad del Estado, ocultando su carácter burgués y represor, debemos  también luchar  contra el vanguardismo, el burocratismo y las discusiones huecas alejadas de los problemas y de las realidades concretas que vive  el conjunto de los trabajadores, de los pobres de la ciudad y el campo.

El camino de la unidad revolucionaria no está en la copia de otras realidades, sino en el estudio de nuestra realidad concreta, que solo se verifica  en la lucha concreta, permanente, capaz de producir desfetichización del poder, y desalienación humana, desenmascarando el carácter de clase del Estado y de toda la institucionalidad vigente .

La tarea inmediata es empujar el desarrollo de una sólida conciencia de clases, especialmente a nivel del sector más avanzado del movimiento de masas a nivel estudiantil y de trabajadores como también en los territorios.

Los sectores dominantes, han fracasado en su política gatopardista, impulsando reformas que han quedado en un corto plazo  prácticamente desmanteladas  y si bien mantienen  el poder económico como también el poder político sin contrapeso, al mismo tiempo se desarrolla un proceso ascendente de malestar y de rabia de parte de la mayoría de la población que requiere  pasar a una etapa superior concretando la unidad de los revolucionarios y el pueblo  detrás de una plataforma de lucha que apunte al debilitamiento de la actuales estructuras de poder económico, político, judicial.

Las tareas en el plano nacional deben estar íntimamente ligadas y ser una sola con las tareas en el plano latinoamericano y mundial. Estrechar los lazos con todos los hermanos que luchan contra el capitalismo no es solo una obligación moral sino un principio básico que apunta a la construcción de una fuerza capaz de vencer y de mantener  los triunfos alcanzados.

Alexis, conductor de futuro, inventor de soles y de estrellas, hoy Chile te saluda y te recoge en su tierra.

Termino leyendo lo escrito por tu padre, Jorge Olivares, inmediatamente después de saber de tu muerte, cuando él se encontraba clandestino en Chile luchando en Pudahuel.

“No has muerto,

Jóvenes revolucionarios como tú no mueren.

Te veo en cada niño

Estás en cada joven en cada hombre libre

Te veo junto a los que sufren, los humildes y humillados de nuestra tierra,

Te veo entre los que aún son capaces de soñar, cantar, reír y vivir,

En medio del odio y la muerte desatada por los enemigos de la humanidad

Te siento en el viento, la lluvia, el silencio

Te veo en tus montañas,

En tu vuelo de libertad, en tus ráfagas de amor, en tus tormentas de vida,

En tus furias de justicia y libertad,

En tus dolores y soledades…

Alexis cayó combatiendo un 20 de Junio de 1984.

¡Hasta la victoria siempre!

¡Honor y gloria a nuestros héroes y mártires!”

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