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Educación ciudadana y  filosofía

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Por Carlos F. Lincopi Bruch[1]

“No es difícil darse cuenta, por lo demás, de que vivimos en tiempos de gestación y de transición hacia una nueva época. El espíritu ha roto con el mundo anterior de su ser allí y de su representación y se dispone a hundir eso en el pasado, entregándose a la tarea de su propia transformación.”

G.W.F. Hegel

El gobierno de los ricos elimina historia y filosofía de la educación secundaria. Como siempre, mantiene el privilegio, para los ricos, de seguir estudiando y profundizando en estas disciplinas y lo restringe para los pobres y trabajadores de Chile.

Respecto a la eliminación de la primera y el malabar de trasladar los cursos de filosofía a los de educación ciudadana cabe preguntarse: ¿En qué sentido puede entenderse la filosofía en los estrechos márgenes de la educación ciudadana? Esta es la cuestión, una vuelta a la escolástica, esto es, disponer a la filosofía a la servidumbre de la religión o del Estado. Lo que destaca la cuestión ciudadana, es principalmente la relación jerárquica del individuo, del yo, con respecto al Estado. El Estado se presenta en esta concepción filosófica como una entidad necesaria – no puede no ser – mientras que, el individuo que lo constituye es, meramente, contingente -puede ser o no ser-. Es la absorción del ser humano en la forma política del Estado y esto, desde el punto de vista de las clases dominantes, es estrictamente necesario en un escenario de crisis política, esto es, una crisis del Estado, de sus instituciones políticas y de las entidades orientadas a su conducción (las dos grandes coaliciones políticas). Este juego, de lo ciudadano, es un ejercicio de dominación ideológica para reafirmar la necesidad del Estado en la conciencia de las masas explotadas y oprimidas. Pero seamos un poco más claros, para la filosofía no es tan simple aceptar eso de “educación ciudadana”, en última instancia, la educación y también, la categoría de “ciudadanía” es objeto de discusión filosófica, aceptar la cuestión así planteada –en la forma del gobierno – es en el mejor de los casos, aceptar y oficializar una mirada filosófica en detrimento de las otras y en un campo muy estrecho del pensamiento filosófico: la cosa política o filosofía política. La filosofía es más que eso, es epistemología, ética, estética, ontología, lógica, ciencia, axiología, y su alcance, es altamente superior al de la mera “educación ciudadana”.

Ahora bien, con respecto a la reducción de historia y biología a la cuestión de “naturaleza y sociedad”, emitiremos nuestro juicio, desde la ignorancia en asuntos de biología e historia, pero no desde cualquier ignorancia, sino desde la ignorancia filosófica, llena de dudas, preguntas y, sobretodo, sospecha. Nos interesa develar qué oculta esta nueva relación e intención de unificar “historia” y “biología”. Al respecto, podemos señalar que, al parecer, se completa y consolida la vieja mirada evolucionista que tanto mal le hizo a la historia, en la cual, la disciplina historiográfica es reducida a un subproducto del desarrollo de la naturaleza, la historia del hombre, en esta concepción, se rige, en última instancia, a partir de planteamientos evolutivos. Pero esto supone una determinada concepción del hombre, lo extraño, es que esta concepción del hombre, biologicista, considera una cierta naturaleza del hombre, no modificable y como resultado de la evolución, nada más. La “voluntad”, el “libre albedrío” o la “acción revolucionaria”, no existen en esta concepción, pues el hombre se encuentra determinado por las fatales leyes de la historia – entendida como evolución y progreso –. Pero también, aceptar esa concepción de la historia, es aceptar una visión entre muchas y no desarrollar la actualidad de la cosa histórica. En la actualidad, los desarrollos más contundentes, en el plano historiográfico, a nuestro juicio, se encuentran en la historiografía a contrapelo – en la línea de Benjamin –, destapando el velo de aquellos hechos que fueron ocultados por los opresores y clases dominantes, desarrollando una concepción de la historia que no se preste a la complicidad con los poderosos.

Es en este sentido que comprendemos la iniciativa del gobierno, como un requerimiento político en tiempos de crisis, es preciso, para ellos, disciplinar al sector más combativo del movimiento de masas, a las y los secundarios. Es una forma solapada –ideológica – de debilitar el movimiento estudiantil a largo plazo. Pero, frente al intento de establecer el Estado bajo la forma de lo necesario, planteamos en realidad, que el actual Estado burgués, que la actual configuración del poder, es meramente contingente y, susceptible de modificación.

Finalmente, lo paradójico, es el error táctico de la propuesta del gobierno, pues intentar eliminar la filosofía, es simplemente, reafirmar, la actualidad de la filosofía.

[1] Estudiante de Licenciatura en Filosofía, Universidad de Chile.

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