coyuntura estudiantil

Frente a las persecuciones estudiantiles en la UAH y UDP

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Por Comité Editorial de Marxismo & Revolución

“Todos los días hay que luchar porque ese amor a la humanidad viviente se transforme en hechos concretos, en actos que sirvan de ejemplo, de movilización”

Ernesto Guevara.

La crisis de legitimidad que ha experimentado el proyecto burgués en los últimos años, la cual ha devenido en crisis política, ha tenido como uno de sus catalizadores la radicalización de la juventud tanto en el contenido de sus demandas, como también en sus formas de lucha y ánimo de combatividad.

La burguesía lo sabe, y aunque aún sigue envuelta en luchas intestinas, actuando de forma errática, sin llegar a consenso respecto a cómo relegitimar su sistema de explotación frente al pueblo, de manera de recuperar el silencio de cementerios que le gusta llamar “paz social”; en algo en lo que todas sus fracciones están de acuerdo es en la necesidad de elevar los niveles de represión para castigar a los que luchan.

En Chile ya resulta cotidiano que semana tras semana las fuerzas represivas ataquen a nuestra gente dejando diversos heridos, así sucede principalmente en el sur del país donde el Estado racista ha militarizado la zona histórica de Wallmapu, para acabar con la resistencia del pueblo mapuche. Sin embargo, la violencia que ejerce la burguesía también se deja caer con fuerza sobre la juventud que integra el movimiento estudiantil. Es lo que ocurrió recientemente cuando la policía entró a la Universidad Alberto Hurtado (UAH) con autorización de sus dueños, los Jesuitas, quienes llevan bastante tiempo eligiendo poner la otra mejilla; la otra mejilla de sus estudiantes, por supuesto, porque eso fue lo que significó el apaleo contra la juventud desatado dentro de las dependencias universitarias, momento del que existen diversos registros audiovisuales y que resulta vergonzoso para todo aquel que realmente se sienta cristiano.

La situación que se vive en dicha universidad es en extremo difícil, pues han sido sumariados decenas de estudiantes, los que han resultado suspendidos o incluso expulsados de la universidad bajo un proceso netamente político, que ha contado con el apoyo público de la Ministra de Educación, donde no se ha contado con pruebas que permitan establecer racionalmente las supuestas responsabilidades individuales que caben en los hechos por los cuales se les acusa. Un proceso que busca reprimir a los sectores más movilizados de la universidad, para lo cual han recurrido incluso a descabezar la mesa directiva de la Federación de Estudiantes, con el objeto de hacer de ellos un ejemplo de las consecuencias que tendrá volver a luchar en el futuro. Sin embargo, tenemos claro que lo que las bases más politizadas entenderán, al contrario, será la necesidad de enfrentar la dirección medieval de la Universidad para que esta situación no se vuelva a repetir y se acaben los sumarios políticos.

Por su parte, en la Universidad Diego Portales (UDP), durante el invierno de éste año se vivió un proceso movilizador de proporciones históricas para dicha casa de estudios, con la ocupación casi total de todas sus dependencias y sedes por parte de los estudiantes. Acción colectiva que, al igual que en el caso de la UAH, destacó por la creciente radicalidad de sus demandas (lo radical es aquello que va a la raíz del problema), luchando tanto por consignas locales como nacionales, levantándose en contra de la educación de mercado, el subcontrato y a favor de la educación gratuita, la educación no sexista, entre otros.

La UDP, concluidas las tomas inició una serie de sumarios a través de los órganos llamados “Tribunal de Honor” donde se investigó a más de 15 compañeros, de los cuales no hubo sanciones de expulsión y donde solo un compañero fue suspendido por dos semestres a perder su calidad de alumno regular. El compañero en cuestión es el presidente general del Consejo  de Estudiantes de Ingeniería que agrupa a 4 carreras, el cual ha sido sancionado sin que el tribunal haya considerado necesario contar con algún tipo de prueba que acredite o pueda dar a entender que existe responsabilidad de su parte en los hechos que se le acusan. Es decir, la misma situación que en la UAH.

Considerando que el compañero en cuestión es un conocido militante de izquierda, y tomando en cuenta la negativa del tribunal a dejar sin efecto su resolución luego de que el equipo jurídico con el que cuenta el compañero demostrara que la sanción no se ajusta a derecho -razón por la cual arrolla sus garantías y vulnera sus intereses-, el Pleno de Federación a nombre de todos los órganos de representación estudiantil de la UDP ha concluido que esto se trata de una persecución política.

El deber que hoy tenemos los estudiantes revolucionarios es denunciar la persecución a la cual nuestros compañeros están siendo expuestos, movilizarnos en conjunto para detener la ofensiva con la que se pretende detener la acción política estudiantil y actuar resueltamente para exigir la reintegración inmediata de todos quienes han sido expulsados o suspendidos.

Desde ya expresamos todo nuestro apoyo a los compañeros que están siendo sancionados por movilizarse. A la intransigencia con la que han actuado los sumarios y los directivos universitarios, opondremos nuestra intransigencia, la que deriva del sentido colectivo del deber, de la justicia y de la solidaridad.

¡NO MÁS PERSEGUIDOS POR LUCHAR!

¡LUCHANDO ES COMO MADURA LA JUVENTUD!

¡REINTEGRACIÓN INMEDIATA DE NUESTROS COMPAÑEROS SANCIONADOS!

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