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Fusil contra Fusil. Las enseñanzas del MIR y la UP

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Fusil contra Fusil

Quiebres históricos y del porqué no hubo Revolución Socialista en Chile
Las enseñanzas del MIR y la UP

 

Por Níkolas Arnaiz Fredes.

“La historia de todas las sociedades que han existido hasta nuestros días es la historia de la lucha de clases.”[1]

 

 

A modo de Introducción

Del FRAP a la UP

En primer lugar, se debe explicar qué es, y de dónde sale la idea de un Frente Popular. Esta idea nace en el séptimo congreso de la Internacional Comunista, celebrada en 1935 en Moscú, Rusia; la cual decide, frente al auge de los fascismos en Europa, elaborar una táctica y estrategia –de supuesto poder- en donde se desarrollen colaboraciones por parte de los Partidos Comunistas del mundo con partidos progresistas, democráticos y/o liberales y/o burgueses. El gran fin de esto era llegar al poder político por medio de la vía electoral, democrático-burguesa, para evitar el avance del fascismo y/o nazismo a nivel mundial. Chile no queda exento de este proceso, y en 1938 se genera el Frente Popular, con el Partido Radical a la cabeza de este, el cual lleva a tres presidentes (Pedro Aguirre Cerda desde 1938 hasta 1941, Juan Antonio Ríos desde 1942 hasta 1946 y Gabriel González Videla desde 1946 hasta 1952) desde 1938 hasta 1952.

Posterior  a la promulgación (1948)  de la Ley  Maldita,  la  cual proscribía  del  registro electoral al Partido Comunista, se genera un quiebre en el Frente Popular. Ya en 1958, en el segundo gobierno de Carlos Ibáñez del Campo, se deroga la Ley de Defensa de la Democracia, y ya con el Partido Comunista devuelto a la legalidad, es que se genera un nuevo Frente de Acción Popular (FRAP), llevando a las elecciones a un Salvador Allende (militante del PS) bien preparado, pero por diversos motivos (entre ellos,  el cura de Catapilco, Antonio Zamorano), el FRAP tan sólo obtuvo un 28,91% de los votos. Nuevamente  en  1964  el  FRAP  levanta  la  candidatura  a  la  presidencia  de  Salvador Allende, pero por desgracia, el freísmo y la DC logran ganar con mayoría absoluta, obteniendo un 56,1% de los votos, y el FRAP tan sólo 38,93%; se entiende de este triunfo por una mayoría aplastante, que es gracias a la derecha que la DC gana, pues el sector reaccionario no llevó candidatura alguna, y apoyó al freísmo y a la DC en estas elecciones.

Ya con dos derrotas en las elecciones presidenciales, y habiendo perdido representación parlamentaria,  es  que  se  generó  un  reordenamiento  en  el  sector  de  la  izquierda reformista, desembocando en la UP.

Nuevamente, y por tercera vez consecutiva, es que Allende va a la cabeza de un proyecto reformista en pos de cambiar estructuras económicas para dar paso al “Socialismo a la chilena”. El 4 de Septiembre de 1970, Allende gana las elecciones presidenciales con un 36,6% de los votos. Dando paso así, a un nuevo período de la lucha de clases en Chile.

Surgimiento del MIR

Luego de décadas de intentos de organizarse, en distintos partidos como el POR (y sus divisiones), surgimientos de la CTCh, CUT, PSP, VRM y demás, es que los días 14 y 15 de Agosto de 1965 surge el MIR en la Federación de Cuero y Calzado, ubicado en San Francisco 264 (o 269), en Santiago[2].

Y si bien, el MIR ha sido el gran ejemplo de la vanguardia del proletariado en Chile, en sus inicios se explicita que desde 1965 hasta diciembre de 1967 el MIR no era más que una bolsa de gatos, sin orgánica mínima ni concepciones tácticas o estratégicas[3]. El salto cualitativo en la organización se da en el tercer congreso del MIR, realizado en la comuna de San Miguel en Santiago, los días 7 y 8 de Diciembre de 1967, en dónde es renovado el Comité Central, y en su mayoría es ocupado por los ex VRM, entre ellos Miguel Enríquez, Baustista van Schouwen, Luciano Cruz, entre otros[4].

Ya se habían superado todas esas concepciones etapitas propias de la colaboración de clases de los Frentes Populares y de su estrategia “antiimperialista, anticapitalista, antilatifundista y/o antilfeudal”, tan arraigadas en partidos como el PS. Surgía un nuevo referente, una forma superior de organización a cualquier otra anterior, en donde se proyectaban visiones tácticas y estratégicas. Superando cualquier tipo de estrategia dentro de la legalidad burguesa o del sistema socioeconómico imperante en esa sociedad, surgía y se desarrollaba el embrión más importante de desarrollo de la conciencia dentro de los históricamente explotados.

En su declaración de principios podemos observar que: “I. El MIR se organiza para ser la vanguardia marxista-leninista de la clase obrera y capas oprimidas de Chile que buscan la emancipación nacional y social… VII. Las directivas burocráticas de los partidos tradicionales de la izquierda chilena defraudan las esperanzas de los trabajadores; en vez de luchar por el derrocamiento de la burguesía se limitan a plantear reformas al régimen capitalista, en el terreno de la colaboración de clases… El MIR rechaza la teoría de la “vía pacífica” y “parlamentaria”… ya que la propia burguesía es la que resistirá, incluso con la dictadura totalitaria y la guerra civil, antes de entregar pacíficamente el poder…”[5].

El MIR y el resultado electoral

Frente a las elecciones presidenciales de 1970, en donde Allende es electo un 4 de septiembre, el MIR entendía que este suceso fue producto del ascenso en las movilizaciones sociales en los últimos 3 años, agudizando la lucha de clases, empujando a un quiebre político dentro de la burguesía, lo cual desemboca en dos candidaturas a la presidencia, con un populista Tomic (DC), y un Alessandri reaccionario (PN). Entendiendo esta división, es que el triunfo de la UP también es producto de la maduración de las movilizaciones  de  las  masas,  que  en  muchos  casos,  luchaban  derechamente  y  sin titubear por el Socialismo.[6]

En uno de sus documentos, el MIR explicita “En la medida en que estamos ciertos que las clases dominantes no cederán gratuitamente sus privilegios, el triunfo electoral ha asegurado legitimidad y carácter masivo al enfrentamiento de clases que será previo a la conquista del poder por los trabajadores.”[7]  Ya habiendo comprendido el período que se abría (que ya se explicará), es que se desprende que los revolucionarios comprenden que el triunfo electoral no es el triunfo de los trabajadores, ni del socialismo, sino que tan solo abre camino al enfrentamiento directo de las clases explotadora y explotada, pues es el triunfo del sector que representa a los trabajadores. La meta siempre fue la conquista del poder por los trabajadores, que necesariamente ha de llevar consigo la destrucción del aparato de dominación Estatal a través de una Revolución Socialista.[8]

El MIR y la UP

Así, como el MIR concebía a la UP como representante de los intereses de los trabajadores, y a la DC y al PN como los reaccionarios derechistas[9], es que el apoyo que brindó el MIR al gobierno de Allende fue tal, pero con críticas respecto a la conducción reformista del mismo.

El MIR nunca dejó de plantear la vía revolucionaria, la vía armada, con una estrategia de poder detrás, como única vía para llegar al socialismo. Ya en los primeros días de la dictadura, Miguel Enríquez declaraba: “…en Chile no ha fracasado la izquierda, ni el socialismo, ni la Revolución ni los trabajadores. En Chile ha finalizado trágicamente una ilusión reformista de modificar estructuras socioeconómicas y hacer revoluciones con la pasividad y el consentimiento de los afectados, las clases dominantes…”[10] Se desprende entonces, que el proceso reformista en Chile, el que provocó cerca de 3.000 muertos, 1.200 desaparecidos, y más de 28.000 torturados, falló en su fin pues la idea de tener una  táctica  como  estrategia,  de  ver  en  la  forma  un  fin,  trajo  tantos  problemas  de conducción  y  dirección  en  el  proyecto  histórico  de  los  oprimidos,  del  proletariado mundial.[11]

Las diferencias entre la UP y el MIR han sido, y siempre fueron claras; nadie nunca las ocultó. El MIR, por su parte proponía y desarrollaba la estrategia de la revolución armada, con una guerra revolucionaria prolongada e irregular como vía de desarrollo de la Revolución[12]. Por otro lado, la UP veía al gobierno como un fin en sí mismo, y no como una herramienta de articulación del poder de los trabajadores y campesinos de Chile[13]. Entonces, hablamos de diferencias de forma, pero no de fondo, en donde el fondo, el fin, el socialismo, es el mismo entre la UP y el MIR, pero la forma, la manera de llegar a esto, es la diferencia clave en todo este proceso, en donde la UP planea llegar al socialismo por la vía de la democracia burguesa, del parlamento y de la acumulación de leyes parche, por la vía reformista.

El período y su desarrollo

Tal como se mencionó unas líneas más arriba, el 4 de septiembre de 1970 se abre un nuevo período de lucha de clases en Chile, en un discurso de Miguel Enríquez a nombre del MIR, se señala que: “… ¿Qué entendemos (en realidad lo que entendía Lenin), por un período  revolucionario?  Y  es  para  nosotros  lo  que  con  suficientes  rasgos  para considerarlo así, se abrió el 4 de septiembre. […] En primer lugar, en esencia, para Lenin un período prerrevolucionario es un período en el cual coinciden en el tiempo dos fenómenos. Por un lado una crisis profunda de la clase dominante, tanto de la clase como tal como de sus representantes políticos, y por el otro un aumento de la actividad del pueblo, una mayor conciencia y organización de los sectores de vanguardia de la clase. Eso es sustancialmente lo que existía desde antes del 4 de septiembre y que cristaliza en un momento de este período, en el gobierno de la Unidad Popular…”[14].

El período prerrevolucionario, ha sido el más alto desarrollo de la lucha de clases en Chile, infortunadamente, el período que hemos mencionado, como sabemos, termina con la mayor contraofensiva que ha visto Chile en el último siglo. Pero la premisa fundamental es, por qué este período no logró madurar, no se desarrolló a tal punto, que se convirtió, y se transformó cualitativamente en un período revolucionario, por qué no se dio el salto a la verdadera revolución, y se quedó allí, hasta la ofensiva reaccionaria de la burguesía.

Dentro de las muchas aristas que podemos encontrar, una fundamental es la falta de radicalidad del gobierno y que el gobierno otorga a su mismo programa. Hechos fundamentales que afirman esta tesis son la creación del gabinete UP-Generales[15], para darle en el gusto a los reaccionarios de la DC; las acciones de resistir y combatir los avances de las movilizaciones de las masas e incluso de reprimirlas tampoco se quedan exentas.[16]  Así, es que el Gobierno de la UP da un giro importante hacia el centrismo, evitando la confrontación directa de las clases, manteniéndose dentro de la legalidad burguesa, sin hacer un pequeño intento por hacerse de instrumento de lucha de los oprimidos, ni por alterar las condiciones de las clases.

Uno de los tantos problemas que hubo durante el período fue la malversación de parte de la izquierda tradicional (entiéndase por partidos de centro-izquierda dentro de la legalidad burguesa) hacia los sectores de vanguardia, o derechamente revolucionarios. Un ejemplo de esto fue el problema que se generó al velar los restos de Luciano Cruz, miembro del Comité Central del MIR, muerto un 15 de agosto por un descuido hogareño, en el local provincial de la CUT. En el discurso de Miguel Enríquez en los funerales de Luciano Cruz, el Secretario General en su discurso proclama: “…Finalmente, el compañero Luis Figueroa, Presidente Nacional de la CUT y diputado comunista, después de tramitarnos por horas y en conocimiento que el cadáver de Luciano esperaba desde hacía ya cinco horas en una camioneta, nos comunicó a las 10 de la noche de ayer que el Consejo Nacional de la CUT era contrario a prestarnos el local de la CUT provincial. Hoy el diario “El Siglo” del Partido Comunista, afirma que: “El MIR violó el local de la CUT Provincial”.”[17]

Las rencillas entre el PC y el MIR siempre fueron latentes, uno de los más grandes problemas que tuvo el MIR en el período fue el de no tener la capacidad suficiente de movilización del pueblo, y de no poder ganarle la disputa al reformismo en la conducción y dirección de las movilizaciones de masas. El sector revolucionario, que en cantidad de militantes era cuantitativamente menor que el sector reformista de la UP, pero que en cosa de 5 años creció de manera desorbitante, inclusive llegando a cerca de 10.000 militantes y simpatizantes, se veía relegado a hacer crítica del accionar del gobierno y de otras instituciones de opresión del aparato burgués.

Tampoco podemos olvidar que dentro de las múltiples aristas que existen a partir del derrocamiento del gobierno y de la no maduración del proceso prerrevolucionario en Chile, está el ámbito internacional, que por mucho que sea un tema macro, se relaciona de manera menor (aunque siendo dialécticos, es fundamental al igual que todos los otros puntos, respecto al Golpe de Estado y a la irrupción del proceso prerrevolucionario). Desde 1945 y con el fin de la segunda guerra mundial es que el planeta pasaba por la etapa denominada “Guerra Fría”, con la polarización del globo, por un lado el imperialismo yankee, y por el otro, el pseudo socialismo de la URSS, frente a esto, y siendo ejes importantes en Latinoamérica, están en primer lugar la Alianza para el Progreso[18], impulsada por los Estados Unidos, con el fin de avanzar en reformas agrarias en Latinoamérica, para evitar el avance y desarrollo de guerrillas y/o revoluciones en el subcontinente (presente estaba la experiencia de la Revolución Cubana en 1959, y los yankees no pretendían que el marxismo siguiera creciendo, ni mucho menos pretendían que fuese en su mismo hemisferio). En segundo lugar, está la Escuela de las Américas[19], centrada en instruir militarmente a oficiales, para desarrollar métodos de tortura y exterminio, que posteriormente se verían reflejados en la DINA y la CNI, aparatos de inteligencia de la dictadura.

Sumado a esto, la política golpista de la derecha Jarpista[20] y el reaccionarismo Freísta[21], es que se desarrolla el Paro de los Camioneros, también conocido como Paro de Octubre, o acuñado por el MIR “Paro Patronal”, que duró desde el 9 de octubre hasta el 5 de noviembre de 1972[22] [23], que desembocó en desabastecimiento para la población, y en la creación de las JAP (y desarrollo y fortalecimiento de estas mismas y del Poder Popular, con el control obrero –tomas- en diversas fábricas). Y el intento golpista del 29 de junio de 1973,  con  el  ‘Tanquetazo’  en  La  Moneda.  Frente  a  estos  hechos  sediciosos  de  la burguesía y reaccionarios, es que el MIR hizo una lectura clara de la realidad que se vivía, luego de la dispersión posterior a las elecciones presidenciales, el bloque en el poder se reordena para poder desarrollar de diversas maneras los intentos legales e ilegales para derrocar al gobierno y así retornar a sus privilegios de clase, con su proyecto histórico como lo es el capitalismo[24]. El MIR al final de uno de sus documentos respecto al paro patronal declaraba: “… La reacción patronal e imperialista, la DC y el PN deben tener claro  que  los  trabajadores  y  el  pueblo  no  se  dejarán  arrebatar  tan  fácilmente  sus conquistas y derechos, no permitirá el derrocamiento del gobierno y el establecimiento de una dictadura autoritaria o fascista pasivamente, lo único que lograrán será desencadenar la guerra civil.”[25]

Curiosamente, el MIR, teniendo una lectura férrea de la realidad objetiva y subjetiva, en 1970 señalaba que: “La Unidad Popular, si asume el gobierno, lo hará a través de la vía legal, lo que la obliga a ser gobierno con el aparato de Estado capitalista intacto. Esto lo haría, al menos, iniciar su gobierno sin modificar sustancialmente a las Fuerzas Armadas, lo que asegurará el riesgo permanente de un golpe militar reaccionario…”[26]. Esto destaca la capacidad casi sobrenatural de los cuadros dirigentes del partido rojinegro, en donde nunca se descartó la posibilidad de un golpe de estado para derrocar el Gobierno de la UP, siempre, desde que asumió Allende, hasta el 11 de Septiembre de 1973 estuvo latente esa posibilidad. Esto mismo es por lo tibio que fue la UP frente a la lucha de clases y al proyecto que enarbolaba en conjunto con los trabajadores y explotados.

A casi un mes del Golpe de Estado, se le pregunta a Miguel Enríquez, quien seguía siendo secretario general del MIR en una conferencia de prensa, porqué cayó el gobierno de Chile. La respuesta fue: “La crisis del sistema de dominación que hacía años venía desarrollándose en Chile, cristalizó el ascenso al Gobierno de la Unidad Popular, agudizando la crisis interburguesa y multiplicando el ascenso del movimiento de masas. Esto generó condiciones que permitían, si se hubiera utilizado el Gobierno como instrumento de las luchas de los trabajadores, culminar en la conquista del poder por los trabajadores y en una revolución proletaria. Pero el proyecto reformista que ensayó la UP se encarceló en el orden burgués, no golpeó al conjunto de las clases dominantes, con la esperanza de lograr una alianza con un sector burgués, no se apoyó en la organización revolucionaria de los trabajadores, en sus propios órganos de poder, rechazó la alianza con soldados y suboficiales[27], y prefirió fortalecerse al interior del aparato del Estado capitalista y en el cuerpo de oficiales de las FF.AA., buscando sellar una alianza con un fracción burguesa. La ilusión reformista permitió a las clases dominantes fortalecerse en la superestructura del Estado y desde allí iniciar su ofensiva reaccionaria, primero apoyándose en los gremios empresariales, luego en la pequeña burguesía y finalmente en  el  cuerpo  de  oficiales  de  las  FF.AA.,  y  entonces  derrocar  sanguinariamente  al Gobierno y reprimir a los trabajadores. La ilusión reformista la pagaron y la pagan hoy cruelmente los trabajadores, sus líderes y partidos, que trágica y heroicamente la defendieron hasta el último minuto, confirmando dramáticamente hoy la frase del revolucionario francés del siglo XVIII Saint Just: “quien hace revoluciones a medias no hace sino cavar su propia tumba”.”[28]. Está más que claro por qué el proceso no maduró a una revolución, pero, luego del Golpe de Estado, y la posterior imposición de una junta Gorila, ¿Qué quedaba?

Contraofensiva revolucionaria y estallido de la Dictadura “gorila”

Tal como el MIR ya presentaba y explicitaba en sus documentos, frente a la falta de radicalidad del proceso reformista de alterar estructuras socioeconómicas esperando la filantropía y pasividad de las clases afectadas fueran tan grandes que no hicieran ni el intento por frenar esto, es que el 11 de septiembre de 1973 se detiene abruptamente el período conocido como prerrevolucionario en el país, y empieza una ofensiva reaccionaria provocada, en distintas formas –legales e ilegales- por los sediciosos de la DC, y los derechistas del PN en conjunto con su brazo armado, Patria y Libertad, y de las FF.AA. con una dictadura gorila.

“… una reanimación del movimiento de masas que, junto a una reagrupación embrionaria de las corrientes más radicales que surgió en el seno de la izquierda, culminó con el importante porcentaje electoral obtenido por la UP en marzo[29], que canceló las posibilidades reales para las clases dominantes de derrocar a Allende por una vía plebiscitaria y preparó el camino de la próxima ofensiva reaccionaria y sus formas, trasladando el eje de ella al cuerpo de oficiales de las Fuerzas Armadas, que culminó con el derrocamiento de la Unidad Popular.”[30] En este extracto de uno de los primeros documentos del MIR post golpe, es que se explica que el Freísmo y el Jarpismo, al ver agotadas todas las instancias democráticas y burguesas para detener el avance de la izquierda, del movimiento de masas y de la revolución, es que se ve “obligado” a tomar la opción de la fuerza, es decir, un golpe militar sangriento y bélico, que acabe con todo el avance que había.

Por su lado, el MIR siempre abogó por la acumulación de fuerza social revolucionaria, e incluso de desarrollar un paro nacional[31] con el fin de obtener y agrupar más fuerzas que combatiesen a la reacción Jarpista y Freísta, y se unieran a las filas de la Revolución.

El llamado es a no retroceder

“Con el golpe militar fue cancelado el período prerrevolucionario por el que atravesó Chile los últimos tres años y entramos a una situación contrarrevolucionaria caracterizada por el intento de la clase dominante de restaurar en plenitud el sistema de dominación en crisis, resolviendo su crisis interna y aplastando el movimiento de masas…”[32]   Ya habiendo caracterizado el período, el llamado que hace el MIR frente a la represión de la dictadura gorila es a no retroceder, a rearticular el poder que se venía gestando, y a luchar en pos del socialismo y de derrocar la dictadura.

Tal como aparece aquí: “Nuestro programa es el programa de la revolución proletaria […] Su objetivo es la destrucción del estado burgués, del imperialismo y del conjunto de la gran  burguesía nacional,  agraria, financiera y comercial.  […]  Nuestra estrategia  está dirigida a construir la fuerza social que pueda iniciar una guerra revolucionaria y, a partir de ella, construir el ejército del pueblo, capaz de derrocar a la dictadura militar, conquistar el poder para los trabajadores e instaurar un gobierno revolucionario de obreros y campesinos que complete las tareas de la revolución proletaria…”[33]. Entonces, y a pesar de todo lo que sucedió, de los fusilamientos, del repliegue del movimiento de masas, de la ilegalidad y el perseguimiento a los partidos de izquierda y sus direcciones, el MIR se mantuvo firme con su concepción estratégica de la Revolución Socialista; no esperó que la dictadura se bajase por sí misma del poder, ni esperaron “a ver si la dictadura clausura el Parlamento”[34], la conciencia de la organización era tal, y su compromiso con la lucha emancipadora de los pobres de Chile era tal, que no les dejó otra salida más que seguir luchando en contra de la dictadura, y de acumular fuerza social revolucionaria con el fin de dar origen al ejército revolucionario del pueblo y así llevar a cabo la Revolución, la destrucción del aparato opresor estatal, y conquistar el poder por los históricamente oprimidos a través de una vanguardia organizada en un partido político-militar capaz de darle conducción y dirección al movimiento de masas.

Del derrotismo a la rebeldía popular, proyecciones en un Chile neoliberal

Mucho se podría hablar del Neoliberalismo en Chile, y de los procesos que ha tenido en las diversas aristas que se pueden mencionar dentro de la sociedad chilena –e inclusive, latinoamericana-, pero al ahondar en ese tema daría para mucho más, y por temas de extensión es que no se puede hacer de momento.

Habiendo pasado 17 años de dictadura, y luego de la disolución y fraccionamiento del MIR en 1988[35], es que el derrotismo se hizo presente en más de algún militante que entregó su vida por la revolución, que le entregó su tiempo a un partido, y que dio todo por el socialismo[36]. La vuelta a la democracia –restringida- con gobiernos burgueses, y con un bloque soviético derrumbándose, generó un proceso de repliegue en las movilizaciones populares, es por esto que durante los 90’ no se logran apreciar ni cuantitativa ni cualitativamente el avance de sectores más radicales en las luchas de masas, y no es hasta finales de los 90’, con un nuevo período de la lucha de clases y con el ascenso en las movilizaciones de masas[37]  que se empiezan a reorganizar y a levantar y desarrollar distintas organizaciones o protopartidos.

El   paso   de   este   proceso   de   reordenamiento   de   fuerzas,   a   la   construcción   y enriquecimiento de la cultura mirista han sido fundamentales en la última década y media; pues, así como señala el profesor Igor Goicovic: “Pero incluso, más allá de las filas que se reconocen orgánicamente en el mirismo, múltiples grupos, colectivos y organizaciones populares, se identifican con el proyecto histórico que encarnó el MIR, con su opción estratégica (construcción de poder popular) o con su diseño político militar (partido de cuadros para la guerra). Otros, aún, hacen flamear las banderas rojinegras, rayan las murallas con consignas que reivindican a la Resistencia Popular o portan carteles con imágenes o frases del secretario general del Partido: Miguel Enríquez Espinosa. Se trata de  esa  amplia,  variada  pero  también  arraigada  cultura  mirista,  que  se  resiste  a desaparecer y que continúa siendo un soporte fundamental del proyecto revolucionario en Chile. […] En este punto su déficit fundamental se encuentra en la construcción del instrumento revolucionario. Hoy más que nunca es necesario avanzar hacia la construcción de dicho instrumento. No se trata de reeditar o de reconstruir la antigua vanguardia. Es necesario hacerse cargo de que asistimos a un nuevo escenario social, económico y político y que el mismo requiere de nuevos instrumentos, capaces de dar cuenta de dichas transformaciones y de las nuevas formas de construcción de la movimientalidad popular. Pero también se necesita articular más estrechamente lo social y lo político a objeto de reconstruir la plataforma programática sobre la cual descansa el proyecto revolucionario y desarrollar una estrategia global de enfrentamiento con el Estado burgués que contemple desarrollar un proceso de acumulación de fuerza social política y militar, capaz de arrebatarle  efectivamente  el  poder  a  las  clases  dominantes  y  avanzar  hacia  la construcción de una nueva sociedad.”[38]

Lo primordial es eso, avanzar en pos de la construcción de herramientas que favorezcan la movilización radical de las masas entorno a demandas reivindicativas, superar estas mismas demandas elevando la conciencia dentro de los explotados para poder así desarrollar un proceso de acumulación de fuerza social que no titubee ni desentienda de quién es el enemigo, para atacar de manera centralizada y directa.

Frente a todas las catástrofes que vivimos día a día, a la pauperización del proletariado, a las supuestas reformas de la clase dominante que no terminan siendo más que puro y llano gatopardismo, a escenarios mundiales devastadores como lo son Gaza, Grecia, Ucrania, y tantos otros países, no quedan más caminos que luchar y destruir el sistema socioeconómico capitalista. Es socialismo o barbarie.

Glosario

CNI: Central Nacional de Informaciones

CTCh: Confederación de Trabajadores de Chile

CUT: Central Única de Trabajadores

DINA: Dirección de Inteligencia Nacional

DC: Democracia Cristiana

FF.AA.: Fuerzas Armadas

FP: Frente Popular

FRAP: Frente de Acción Popular

FTR: Frente de Trabajadores Revolucionarios

JAP: Juntas de Abastecimiento y Control de Precios

MIR: Movimiento de Izquierda Revolucionaria

PC: Partido Comunista

PN: Partido Nacional

POR: Partido Obrero Revolucionario

PS: Partido Socialista

PSP: Partido Socialista Popular

UP: Unidad Popular

URSS: Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas

VRM: Vanguardia Revolucionaria Marxista.

 

[1] Marx, Karl, 1848, Manifiesto Comunista, Bruselas, Editorial Fontana.

[2]Miguel Enríquez y el proyecto revolucionario en Chile, Santiago, LOM ediciones. Pág. 43.

[3] Enríquez, Miguel, 1971, Algunos antecedente del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MIR.

[4] Miguel Enríquez y el proyecto revolucionario en Chile, Santiago, LOM ediciones. Págs. 51-53.

 

[5] Declaración de principios Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MIR, 1965, Concepción.

[6] El MIR y el resultado electoral, septiembre 1970.

[7] Ibídem.

[8] Ibídem.

[9] Íbidem

[10] Conferencia de prensa de Miguel Enríquez, 8 de octubre de 1973.

[11] Intervención de Miguel Enríquez en el foro organizado por el Secretariado Nacional de Cristianos por el Socialismo, Noviembre 1972.

[12] Miguel Enríquez y el proyecto revolucionario en Chile, Santiago, LOM ediciones. Pág. 58.

[13] Intervención de Miguel Enríquez en el foro organizado por el Secretariado Nacional de

Cristianos por el Socialismo, Noviembre 1972.

 

[14] Intervención de Miguel Enríquez en el foro organizado por el Secretariado Nacional de

Cristianos por el Socialismo, Noviembre 1972.

[15] “¡A desarrollar y fortalecer el Poder Popular!” Discurso de Miguel Enríquez, 12 de enero

1973

[16] La táctica del MIR en el actual período, Diciembre 1973.

[17] Discurso de Miguel Enríquez en los funerales de Luciano Cruz, 16 de agosto 1967

[18] Programa de ayuda económica, política y social de EE. UU. para América Latina efectuado entre 1961 y 1970, con el fin de avanzar en las reformas agrarias y evitar el auge de guerrillas marxistas.

[19] Situada desde 1946 a 1984 en la Zona del Canal de Panamá, se graduaron más de

60.000 militares y policías de hasta 23 países de América Latina, algunos de ellos de especial relevancia por sus crímenes contra la humanidad.

[20] Sector mayoritario del Partido Nacional, dirigido por Onofre Jarpa.

[21] Sector de la Democracia Cristiana, dirigido por Eduardo Frei Montalva.

[22] Informe de la Comisión Política al Comité Central. Restringido sobre la “Crisis de

Septiembre”. 3 de octubre de 1972.

[23] Fue un paro patronal realizado en Chile durante el mes de octubre de 1972, en contra del gobierno de la Unidad Popular.

[24] Informe de la Comisión Política al Comité Central. Restringido sobre la “Crisis de

Septiembre”. 3 de octubre de 1972.

[25] Fue un paro patronal realizado en Chile durante el mes de octubre de 1972, en contra del gobierno de la Unidad Popular.

[26] Informe de la Comisión Política al Comité Central. Restringido sobre la “Crisis de

Septiembre”. 3 de octubre de 1972.

[27] Ibidem.

[28] El MIR y el resultado electoral, septiembre 1970

[29] Se refiere a “El pliego del Pueblo”, documento del MIR que fue presentado por el FTR

en octubre de 1972.

[30] Conferencia de prensa de Miguel Enríquez, 8 de octubre de 1973.

[31] Se refiere a las elecciones parlamentarias

[32] La táctica del MIR en el actual período, Diciembre 1973.

[33] “El pliego del Pueblo”, documento del MIR que fue presentado por el FTR en octubre de

1972.

[34] La táctica del MIR en el actual período, Diciembre 1973.

[35] Id.

[36] En referencia al texto “La táctica del MIR en el actual período”, diciembre de 1973, sobre conversaciones con Voloida Teitelboim, militante del PC.

[37] Declaraciones en el documental “Calle Santa fe”, de Carmen Castillo.

[38] Goicovic Donoso, Igor, 2012, Movimiento de Izquierda Revolucionaria, Santiago, Ediciones Escaparate. Págs. 87-89.

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