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La Rusia obrera y campesina (extracto)

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La Rusia obrera y campesina (extracto)

Por Luis Emilio Recabarren

 

Introducción

Por Comité Editorial de Marxismo & Revolución

Luis Emilio Recabarren (1876-1924), uno de los máximos dirigentes del movimiento obrero en Chile y fundador del Partido Obrero Socialista –posteriormente, Partido Comunista de Chile – se encontraba en Buenos Aires al momento en que se produce la primera revolución socialista en la historia de la humanidad, liderada por los bolcheviques en Rusia. Recabarren, obrero tipógrafo, no vaciló un instante en darle inmediatamente su apoyo al proceso de emancipación, señalando “Doy sin vacilar mi voto de adhesión a los maximalistas rusos, que inician el camino de la paz y de la abolición del régimen burgués, capitalista y bárbaro. Quien no apoye a esta causa sostendrá el régimen capitalista con todos sus horrores”[1].

Cinco años después del triunfo revolucionario, tuvo la oportunidad de viajar a Rusia, para participar en el II Congreso de la Internacional Sindical Roja y del IV Congreso de la Internacional Comunista, labor realizada en calidad de delegado de la Federación Obrera de Chile (FOCH) y del Partido Comunista de Chile. Eran tiempos gloriosos para el proletariado ruso y mundial, que con su práctica y ejemplo abrían la esperanza de una nueva vida, antes de que la barbarie estalinista cercenara el impulso revolucionario. Recabarren conoció esa Rusia esperanzadora, la de 1922, y volvió a Chile impactado, realizando una serie de conferencias a lo largo del país, describiendo cómo se vivía en la primera sociedad gobernada por el proletariado. En ese esfuerzo, fue que en 1923 escribe un folleto de noventa páginas llamado “Rusia Obrera y Campesina” donde da a conocer las nuevas formas de organización de la sociedad e incluye además informes escritos por Trotsky y Lenin. El documento que presentamos a continuación constituye el núcleo central de dicho folleto, donde Luis Emilio Recabarren se explaya y reflexiona en relación a lo que pudo observar en Rusia, esto es, la nueva vida del proletariado, el significado de la revolución, la necesidad de la violencia revolucionaria y la esperanza del porvenir.

Luis Emilio Recabarren fue un autodidacta, a lo largo de décadas desarrolló su pensamiento mediante el estudio y la práctica, resolviendo contradicciones propias, desechando ideas caducas, reexaminando sus ideas una y otra vez.  Las ideas que expone en su folleto “La Rusia Obrera y Campesina” nos muestran un Recabarren poco conocido por los círculos militantes chilenos y latinoamericanos. Da cuenta de un Recabarren libre de ideas reformistas con las cuales se inició en política, años antes de vivir la Revolución Rusa y comprender su significado. Por supuesto, su viejo partido no ha tenido ningún interés en resaltar esta dimensión de Recabarren, la de pensador revolucionario.

Ahora bien, tal mezquindad no es un problema que acontece solamente en la actualidad, el pensamiento revolucionario de Recabarren ha sido constantemente denigrado, menospreciado y tergiversado desde hace ya casi un siglo. Luego de que la escolástica soviética – el dogmatismo estalinista – se volviera hegemónica a nivel mundial, el desprecio por la originalidad, radicalidad y libre pensar de Recabarren llegó tan lejos, tanto así como para que un militante de su propio partido, delegado del Comité Ejecutivo de la FOCH en 1934, señalase:

“Recabarren sobreestimó al proletariado del carbón y del salitre, no dándole importancia a la organización del campo; no combatió el imperialismo, tuvo enormes ilusiones democrático-burguesas, no armó ideológicamente al proletariado. Nuestro compañero Recabarren no nos enseñó nada”[2]

Hoy, como revolucionarios, rescatamos el ejemplo y la praxis del fundador del movimiento obrero chileno. Tanto por sus habilidades organizativas, como por su reflexión revolucionaria. El escrito que presentamos, en el marco de la conmemoración de los cien años de la Revolución Bolchevique, constituye quizás la reflexión más radical escrita por Recabarren, a tan solo un año de su trágica muerte. Esperamos que la presente transcripción contribuya a desarrollar una reflexión más acabada y compleja sobre la Revolución Rusa y el legado de Luis Emilio Recabarren.

Nuevas funciones en la organización obrera

El Partido Comunista. —Ayer en el pasado reciente, en Rusia, el Partido Comunista tenía un programa que proclamaba la abolición del régimen capitalista y la expropiación de los explotadores, (como se mantiene en el resto del mundo por los demás Partidos Comunistas). Pero hoy, cuando el Partido Comunista tiene el gobierno, tiene todo el poder político en sus manos, después de haber expropiado y abolido todo el sistema de explotación capitalista y de haber puesto en manos de los sindicatos la mayor parte del poder económico, no puede ya mantener su programa de ayer, programa de aspiraciones. Ahora su programa es aplicar y realizar lo que hasta ayer sostuvo en su programa. Han cambiado, pues, las condiciones de su acción.

El Partido Comunista es hoy en Rusia el único Partido de Gobierno, pues no hay otros partidos en aquel país. Los grupos demócratas, llamados mencheviques, son tan insignificantes que no pueden ser tomados en cuenta para las labores del Gobierno. No hay partidos burgueses. Sería un absurdo incomprensible, tolerar la existencia de partidos burgueses que reclamaran el retorno de la explotación y de la tiranía capitalista. Un pueblo que ha abolido la esclavitud económica y política, y que está construyendo una nueva organización social basada en la libertad y en la justicia, no revelaría inteligencia si tolerara la organización de una acción encaminada a restaurar esa esclavitud y esa tiranía que acababa de abolir por medio de la Revolución.

Siendo el Partido Comunista el único partido de Gobierno en Rusia, asume sólo, ante la historia las responsabilidades de su acción. En los cinco años transcurridos ha dedicado su acción a establecer los fundamentos que garanticen el desarrollo progresivo de la economía nacional, bajo el poder absoluto de la clase trabajadora organizada. Ha entregado a los Sindicatos el poder de legislar sobre todo lo que se relaciona con la organización del trabajo y para controlar la producción. Con el poder político en sus manos, el Partido Comunista ha abolido el sistema de explotación capitalista y ha dado a la clase trabajadora todos los derechos para intervenir en la construcción de los poderes político y económico, con lo cual el proletariado de Rusia construirá la sociedad comunista trazada en nuestros programas.

Organizar el poder de la clase trabajadora, el poder político y el poder económico, capacitar a la clase trabajadora para el ejercicio de esos poderes, porque no tenía esa capacidad, ésta ha sido la tarea de mayor importancia del Partido Comunista que ha realizado hasta el presente y que continúa realizando. Si el Partido Comunista ha podido realizar esta tarea, ha sido en razón de que se trata de un partido fuertemente disciplinado y capaz de realizar esa acción que nadie ha podido disputarle.

Por eso es que la Internacional Comunista, ante el resultado de esta experiencia, recomienda la formación de Partidos Comunistas, reducidos si se quiere en número, pero fuertemente disciplinados, cuya disciplina los capacite tanto para arrancar el poder a la burguesía como para organizar el Estado proletario después.

La experiencia, también, ha dejado establecido que no es posible confiar esta labor a los sindicatos, que en razón de la composición de sus elementos es difícil construir la disciplina que se requiere para asegurar el triunfo de la revolución proletaria, que coloque a la clase trabajadora en posesión de todos los poderes para abolir la explotación capitalista y establecer el comunismo.

El Partido Comunista consciente de estas realidades, ha asumido sin vacilación en Rusia, la responsabilidad de ejercer el poder. Como he dejado establecido, las funciones del partido Comunista cambian de método, pues una vez en posesión del poder encaminan su acción a la implantación de su programa, que antes era una aspiración. De Partido Revolucionario pasa a ser Partido de Gobierno.

A los Sindicatos obreros les pasa lo mismo, de organismos revolucionarios, cuya existencia tiene por objeto arrancar a la clase capitalista algunas mejoras económicas para la clase trabajadora, mientras llega el momento de abolir el sistema de explotación capitalista, se transforman, una vez conquistado el poder político, en organismos constructores de la nueva estructura económica que hasta antes de la revolución sólo ha sido un programa de aspiraciones.

Este camino ya lo han recorrido los sindicatos rusos. Hasta 1917 eran sindicatos revolucionarios que reunían a la clase trabajadora para disputar a los capitalistas algunas mejoras y hoy organismos del Estado Obrero, constructores de la sociedad comunista.

La vida de los sindicatos rusos está llena de acciones interesantes, dignas de ser conocidas aunque sea en pequeña proporción por nuestros compañeros. Veamos algunas de sus páginas:

En el informe del camarada Andreef. de la C. G. del T. de Rusia, en el 2° Congreso de la Internacional Sindical Roja, encontramos las siguientes declaraciones:

“Ante todo es necesario que los camaradas extranjeros sepan que los sindicatos rusos no fueron jamás reformistas.

Los sindicatos de la Europa Occidental y de América tienen que pasar del reformismo a los métodos revolucionarios de lucha, pero los Sindicatos rusos no han sido jamás afectados por la plaga de la clase obrera que se llama reformismo. Desde la época en que el capitalismo no hacía más que comenzar entre nosotros, hasta el momento en que nacían los primeros gérmenes de la lucha y la organización obreras, nuestros Sindicatos fueron organismos revolucionarios. Aun antes de la Revolución de Octubre (noviembre) nuestros Sindicatos han llenado siempre no solamente su rol económico, sino también su rol de combate, caminando la mano en la mano, con el partido político del proletariado, el Partido Comunista: Al principio en la lucha contra el Zarismo y más tarde en la lucha contra el capital. Por ello nuestros Sindicatos no han debido pasar por la etapa dolorosa del reformismo que deben pasar los Sindicatos de otros países.

Es útil que el proletariado sepa apreciar el valor de esta experiencia. Si los sindicatos rusos debido al uso de los métodos revolucionarios y al desprecio de los métodos reformistas o democráticos, si debido al uso de esa táctica es que han podido abolir el sistema de explotación capitalista, razonable debe ser para todos los trabajadores tomar debidamente en cuenta que han sido los métodos revolucionarios los que han dado a la clase obrera de Rusia la victoria definitiva contra la explotación capitalista”

Los sindicatos rusos ni creyeron ni se confiaron jamás de las falsas promesas y de los engaños de que siempre se hace víctima a la clase obrera de los demás países. Los sindicatos rusos confiaron solamente en sus fuerzas y en su acción revolucionaria. Es cierto que tuvieron que sufrir una tras otra persecución, pero es más cierto que al fin triunfaron.

Doy en seguida una noticia ligera de los accidentes sufridos por los sindicatos de Rusia. Dice Losovsky:

Grandes huelgas y conflictos sociales aparecen después de 1880; en 1890 asistimos a una huelga general en Petrogrado y en la región de Moscú y desde el siglo XX aparece un desarrollo impetuoso del movimiento obrero con huelgas de masas y demostraciones que terminaban en colisiones sangrientas.

Este movimiento huelguista espontáneo hace nacer entre los trabajadores una necesidad de organización. Pero las organizaciones obreras no pueden existir legalmente, ellas son implacablemente destruidas por el zarismo. Nosotros asistimos a este estado de cosas durante muchos años: al estallido de las grandes huelgas aparece la necesidad de los Comités clandestinos, de la circulación clandestina de volantes, y los mejores militantes a la cabeza de los movimientos, son encarcelados, deportados a la Siberia o asesinados.

Desde 1905 aparece de nuevo una rápida organización de los sindicatos. En 1907 había cerca de 200.000 obreros organizados, pero este mismo año la represión los destruye de nuevo hasta 1917.

Las organizaciones obreras de masas no surgen hasta Febrero de 1917, cuando la muchedumbre obrera se abalanza como un incontenible torrente al seno de los sindicatos.

La Revolución del 7 de Noviembre que es una Revolución de la clase obrera, es al mismo tiempo la obra de un partido, de Soviets de Sindicatos. Esta revolución ha puesto al frente los sindicatos nuevas tareas, puesto que una nueva situación fue creada, en la cual las formas sociales sufrieron un desplazamiento radical.

La transformación de los Sindicatos en Rusia se opera como sigue; Hasta Febrero de 1917, son organismos contra la explotación patronal y contra la tiranía gubernamental zarista; en Febrero de 1917 se constituyen en órganos de revolución; después de la revolución de Octubre de 1917, son los órganos de la edificación económica de Rusia que deben afrontar tanto la organización del trabajo como la organización de la producción. En 1921 la introducción de la nueva política económica obliga a los sindicatos a revisar sus métodos y su táctica.

Dice Losovsky, en uno de sus folletos y sobre la formación actual de los sindicatos:

“Es evidente que antes de hacer una huelga, los sindicatos hacen uso de otros métodos para liquidar el conflicto. Con objeto se constituyen órganos de conciliación, jurados de arbitraje, jurados de entente amigable, etc. Pero si todos estos medios pacíficos fracasan, la suspensión del trabajo se hace inevitable. Se comprenderá que una huelga en Rusia se desarrollará en condiciones muy distintas que en la Europa Occidental. Este no es un país donde la legislación proclama la libertad de trabajo, es decir, la libertad para los rompehuelgas. Este no un país tampoco, donde todo el aparato del Estado: policías, gendarmería sea puesto al servicio de la clase patronal, para protegerlos contra las huelgas. y donde los rompe huelgas trabajan bajo la protección de las bayonetas policiales. El Proletariado ruso está garantido contra esa clase política del Estado, y sabe que el poder de los soviets no asegurará jamás una tal libertad de trabajo, que no ayudará jamás a los rompehuelgas a sabotear las huelgas dirigidas contra los empresarios privados o colectivos. Por consecuencia las circunstancias en las cuales estallan los conflictos en Rusia son muy distintas que en los otros países. El proletariado ruso posee un arsenal más abundante para la acción contra la clase patronal.

Es así que en el curso del último año, en varias villas, han estallado algunos conflictos entre obreros y patrones. Es en Vitebsk donde los patrones panaderos quisieron declarar un lock-out y se encontraron frente a la resistencia no solamente de los sindicatos sino también con la del Soviet local de los diputados obreros y el lock-out tuvo que fracasar. Cuando los empresarios ávidos de ganancias comenzaron una explotación cínica de mujeres y de niños, cincuenta empresarios fueron juzgados en Moscú por el tribunal revolucionario, por el tribunal de la clase obrera. En presencia de miles de obreros, los negocios más o menos propios de estos empresarios fueron examinados y el tribunal condenó a una fuerte multa a todos los inculpados por infracción a las leyes sobre protección al trabajo. Estas circunstancias en medio de las cuales se desarrolla la lucha de los sindicatos rusos difieren radicalmente de las condiciones de la lucha de los obreros de la Europa Occidental donde funcionan tribunales de clase de la burguesía”.

En las pocas expresiones transcritas de Losovsky podemos ver los dos períodos de acción de los sindicatos rusos de que he hablado antes.

El primer período, durante el régimen capitalista, en su lucha terrible contra la explotación y la tiranía, afrontando todos los sufrimientos que todavía tenemos que afrontar los trabajadores que no tenemos la suerte de vivir en Rusia.

El segundo período, el actual, en su labor de reconstrucción económica y de construcción comunista del nuevo estado en poder de los trabajadores.

Voy a enumerar en seguida todo lo más fundamental, que en el transcurso de los cinco años pasados ha ido estableciendo la clase trabajadora de Rusia.

Tiene todo el poder político y económico en sus manos. Los órganos del poder político son los Soviets elegidos solamente por la clase trabajadora, pues las leyes electorales de Rusia sólo dan derecho a voto y a ser elegidos solamente a los que trabajan, negando esos derechos a los que no trabajan y a los comerciantes y patrones, cuyo número es ya muy insignificante en Rusia.

Los órganos del poder económico son los sindicatos, que hoy tienen en su poder la tarea de la construcción económica de la sociedad comunista, y mientras dure el período de transición, en su camino hacia el establecimiento del comunismo, tiene también a su cargo la tarea de la defensa de los intereses de la clase obrera.

Con el poder en sus manos, la clase obrera de Rusia, por el órgano de sus sindicatos, tiene ya establecido, en condiciones inamovibles, lo siguiente:

—El derecho a legislar sobre la organización del trabajo, con lo cual tiene ya establecido:

LOS COMITÉS DE FABRICA, que son comisiones de obreros elegidos por el mismo personal de cada establecimiento, para fiscalizar la administración; además el personal elige de acuerdo con el Consejo de Economía Nacional, el director del establecimiento y demás jefes que sean necesarios en un establecimiento. Con estos derechos, los obreros, se evitan y se libran de todos los abusos de que actualmente son víctimas en los países donde se trabaja todavía bajo el sistema de explotación capitalista.

SALARIOS Y HORAS DE TRABAJO. Los salarios y horas de trabajo no son señalados por el personal de cada establecimiento, sino que es derecho del sindicato de la respectiva industria. Cada sindicato de acuerdo con el Consejo de Economía Nacional, que es también un organismo obrero, de funciones técnicas, determina y legisla o mejor dicho fija las categorías de salarios, que actualmente están divididas en 17, siendo la categoría 1° la del salario de los aprendices y la categoría 17 la del salario de los técnicos y directores. El salario está fijado en rublos de oro, lo cual coloca al obrero o empleado a salvo del encarecimiento de la vida que se produce en razón de la baja del precio del rublo papel. (Es decir, más claro, el proletariado ruso está hoy en la misma situación en que estuvieron los obreros ferroviarios de Chile, cuando se les pagaba sus sueldos a razón de 16 peniques por peso).

El hecho de que el proletariado tenga garantido su salario en oro es una conquista de bienestar, que no la tienen los obreros del resto del mundo. Es por esto que pude constatar que en una de las grandes fábricas metalúrgicas de Moscú, se había pagado, durante tres meses, sumas diferentes, a un mismo personal sin alterar sus salarios, en la forma que sigue:

En septiembre, 295.105.270.000 de rublos papel. En octubre, 484.532.900.000 de rublos papel. En noviembre, 871.960.220.000 de rublos papel.

Como se ve esa enorme diferencia en rublos papel no es sino una misma cantidad en rublos oro. Esta ventaja que tiene la clase trabajadora de Rusia no la tiene la clase trabajadora de ningún otro país, salvo la de aquellos países donde el cambio se mantiene casi inalterable, que no produce oscilaciones importantes en el mercado, como por ejemplo en nuestros vecinos del Uruguay, de la Argentina, del Perú y Bolivia, que tienen mucho menos especuladores del salario que en Chile, donde tan mansamente se soporta toda la miseria.

Los sindicatos también fijan las horas de trabajo, y la jornada máxima establecida es de ocho horas, siendo de seis horas las jornadas de los mineros y trabajos insalubres y está casi abolida la mala costumbre de trabajar horas extraordinarias. Los obreros que trabajan seis horas en trabajos insalubres tienen además un salario mejorado y ración preferida de leche.

Hombres y mujeres trabajan en igualdad de condiciones.

Es un hecho bien establecido, que los sindicatos son la autoridad encargada de establecer los salarios y los honorarios y que la fuerza del Estado Obrero cumple y hace cumplir.

La clase obrera en el seno de los sindicatos dicta sus condiciones de trabajo. La clase obrera en el seno de los Soviets, con la fuerza de los Soviets en su poder cumple sus resoluciones. En ningún otro país la clase obrera dispone de la facultad de organizar y mejorar sus condiciones de trabajo.

Es el PARTIDO COMUNISTA quien, tomando el poder en sus manos, con el apoyo de los sindicatos, y por medio de los SOVIETS elegidos por el mismo pueblo, quien garantiza a la clase trabajadora el ejercicio del poder para mejorarse ella misma.

Los partidos demócratas y socialistas, llamados mencheviques, fueron y son contrarios a que la clase trabajadora disfrutara de ese justo bienestar, pues fueron contrarios a la expropiación de la clase explotadora y gobernante.

El PARTIDO COMUNISTA tomó el poder por medio de la violencia. No esperó el Partido Comunista, conquistar el poder por medio del voto electoral, por medio de legalidad como nos aconsejan siempre los partidos demócratas, llamados partidos de orden, porque el Partido Comunista está convencido, por los hechos ya vividos, que por medio del ejercicio legal del voto, de la elección de parlamentarios, JAMAS conseguirá la clase trabajadora tener el poder para abolir el sistema de explotación y opresión capitalista, que le permita vivir en un estado de justicia y libertad. El Partido Comunista convencido de esta verdad histórica recurrió a la violencia para tomar el poder en sus manos, después de haber organizado y disciplinado bien sus filas, escogió el momento de mayor desorden por el que atravesara la clase capitalista.

Así es como hoy día la clase obrera tiene en sus manos los elementos para ir construyendo la sociedad comunista del porvenir.

Todavía después de las ventajas ya enumeradas anteriormente, los trabajadores se proporcionan con su poder, las otras ventajas que siguen:

LA HABITACION: En Rusia se proclamó el siguiente principio: “Nadie debe tener dos habitaciones mientras haya alguien que no tenga una”. Pero una gran parte de los trabajadores viven vecinos a los establecimientos donde trabajan, sin pagar arriendos por las viviendas, y los que pagan, en su mayor parte tal vez no deben disponer de más de un día de salario al mes para el arriendo de su habitación. Hay quien solamente emplea un medio día y quienes dispondrán de más según sean sus condiciones de salario. El que está cesante por falta de trabajo no paga arriendo y tiene además alimentación gratuita en los hoteles de la Comuna.

LA EDUCACION, está en gran parte bajo la vigilancia de la clase obrera, pues cada fábrica tiene sus escuelas, donde los hijos de los obreros reciben la educación y donde los obreros pueden vigilar y administrar esa educación. Casi en todas las grandes fábricas hay una escuela para los hijos de los obreros y empleados y una escuela técnica para el perfeccionamiento de la capacidad profesional de los obreros. La educación se hace en conjunto para niños y niñas. El programa de enseñanza, naturalmente, se hace por los métodos comunistas elaborados por el Comisariado de Instrucción.

La canción nacional que se canta en todas las Escuelas y Universidades de Rusia es LA INTERNACIONAL, canción que llama a todos los hombres de la tierra a vivir como hermanos.

LA SALUD DE LOS OBREROS. En cada establecimiento existe un servicio médico, bajo la vigilancia de los obreros, para el cuidado de la salud de todo el personal y sus familias. La excelente organización de estos servicios médicos no existe en otros países. Los obreros, ellos mismos, con el poder absoluto de sus manos, cuidan su salud y se dan todo el bienestar que pueden ir estableciendo con los recursos de que van disponiendo a medida que van progresando. La previsión social no está pues abandonada. Algunos chalets que fueron de los burgueses se han convertido en casas de salud para la convalecencia de obreros enfermos en donde pueden ir a pasar alguna temporada con sus familias.

Los vicios, que tanto esclavizaban antes a los obreros, van desapareciendo en la misma rápida porción con que progresa la cultura. La represión a los vicios cuenta con las fuerzas del Estado y de toda la organización obrera interesada en su extinción. Es al revés de nuestros gobernantes y capitalistas que se enriquecen a costa del vicio de la clase trabajadora.

LA DICTADURA PROLETARIA en pleno vigor todavía existe y se mantiene por la voluntad de toda la organización de la clase proletaria y ella es la fuerza que garantiza la estabilidad del poder obrero contra la intención de restaurar el sistema de explotación capitalista con todo su conocido cortejo de esclavitud y opresión que es la condición de la clase burguesa.

¿Quiénes son los que protestan de la dictadura proletaria? Todos los enemigos de la abolición de la explotación capitalista, llamados demócratas, socialistas revolucionarios y algunos anarquistas o supuestos anarquistas.

Ningún obrero consciente concibe que después de derrocado el sistema de explotación capitalista y después de destrozado su sistema de tiranía, se pudiera permitir, a pretexto del derecho y la libertad, que esa clase capitalista volviera a organizarse en partidos que pretendieran reconquistar el poder para restablecer el imperio de su sistema de explotación y de tiranía. Una vez destrozada la organización burguesa, patronal o capitalista, como quiera que se llame, no puede permitirse que vuelva a organizarse, porque su organización significaría la amenaza de volver a tomar el poder para volver a establecer la explotación despiadada de los trabajadores.

La organización patronal, capitalista o burguesa consiste en la posesión del poder político, con todos los órganos de gobierno, policías, ejércitos, jueces, cámaras, etc., con lo cual se asegura el derecho de explotar el trabajo de la clase proletaria.

Cuando la clase trabajadora, con el sacrificio de sus héroes, ha logrado destrozar esa terrible organización patronal o capitalista, cuya crueldad está sufriendo en el resto del mundo la clase obrera, NO ES POSIBLE BAJO EL PRETEXTO DE NINGUNA LIBERTAD permitir que la fiera capitalista vuelva a organizarse.

NO HAY DERECHO A EXPLOTAR EL TRABAJO DE LOS OBREROS, y por lo tanto no puede reconocerse derecho a las clases capitalistas vencidas para volver a su sistema de explotación.

¿Qué libertad y qué derecho reclaman las clases burguesas vencidas por la revolución en Rusia? ¿Puede concebirse que se les vaya a reconocer publicar diarios o revistas? ¿Qué objeto tendría esto?

Los reformistas, los demócratas, los socialistas revolucionarios que antes opinaban que no era tiempo todavía para hacer la revolución y que una vez producida siguen empecinados en sostener que aún no es tiempo para realizar la expropiación capitalista, etc., ¿qué derecho reclaman esos elementos? ¿El derecho de defender los intereses de la clase capitalista vencida por la revolución? ¿El derecho de restablecer las instituciones burguesas? No es posible otorgar derechos para la reconstrucción del régimen capitalista destrozado por la revolución. Y tampoco puede ser juicioso otorgar derechos para defender ese régimen bajo ningún pretexto.

LA DICTADURA PROLETARIA es la fuerza inteligente que garantiza a los trabajadores la muerte definitiva del sistema de tiranía y de explotación capitalista. La dictadura proletaria desaparecerá por sí sola cuando las raíces del sistema capitalista hayan desaparecido completamente.

Los que hoy gritan en contra de la dictadura proletaria, ¿defienden los intereses del proletariado o de la burguesía?

La dictadura del proletariado no va dirigida contra el proletariado. Es creación del proletariado, es fuerza del proletariado ideada y construida exclusivamente para cimentar el estado proletario contra las pretensiones de restablecimiento de los sistemas de esclavitud de la clase capitalista. No puede, pues, el proletariado protestar contra la fuerza que le asegura perpetuamente su bienestar.

Después de haber explicado las condiciones en que desenvuelve actualmente sus actividades la clase obrera, dueña del poder en Rusia, creo conveniente tratar algo de lo que la prensa burguesa ha llamado do el fracaso del comunismo en Rusia y la vuelta al capitalismo, hechos que son de gran importancia y que, en realidad, lejos de significar una vuelta al capitalismo significan una mayor seguridad para el establecimiento del comunismo.

Bajo la denominación de LA NUEVA POLITICA ECONOMICA, vulgarmente llamada en Rusia con la abreviación de la “NEP’, se restablecieron en Rusia algunos métodos capitalistas, como ser:

—Arrendamiento de algunas fábricas, a capitalistas;

—Comercio libre; y

—Restablecimiento de los salarios en moneda, como consecuencia de las dos circunstancias anteriores.

Pero también es cierto que, si por una parte se volvió al uso de estos métodos, que bajo ningún concepto puede llamarse fracaso del comunismo, TAMBIEN ES MUCHO MAS VERDADERO Y REAL que, junto con el restablecimiento de esas medidas, se verificó LA EXPROPIACION MAS COMPLETA Y DEFINITIVA de toda la burguesía, cosa que hasta ese momento no se había completado. Es decir, la adopción de la “Nueva Política Económica”, que significa el restablecimiento de algunos métodos capitalistas, impuso como una medida indispensable LA ABOLICION COMPLETA Y DEFINITIVA DE LA PROPIEDAD PRIVADA, que hasta ese momento no se había completado.

Hasta el establecimiento de la Nueva política Económica, el comercio se hacía solamente por los órganos del Soviets. Una vez aplicada la “NEP”, se restableció, la libertad de comercio, hecho que trajo la circulación de capitales y que, por lo tanto, produjo mucho más desarrollo a todas las industrias. Es decir, con capital burgués se fortifica la potencia industrial sovietista de hoy, base del industrialismo comunista de mañana.

La Rusia acosada por las contra-revoluciones, que pagaban el oro de los aliados, bloqueada por los aliados, con el desastre del Volga que produjo el hambre en esa región, y soportando todavía las consecuencias de la guerra europea que habían destrozado toda su economía, tuvo que recurrir a la adopción de la Nueva Política Económica, con mayor razón cuando no se veía la posibilidad de que la revolución se desarrollase en otros países que hubieran podido servir de apoyo a la Revolución Rusa.

[1]RECABARREN, Luis Emilio (1917), ADELANTE. Disponible en: http://www.luisemiliorecabarren.cl/?q=node/547

[2]CÉSAR JOBET, Julio; VITALE, Luis (1971) Obras Selectas de Recabarren. Editorial Quimantú. P. 58

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