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¿Comunismo en la Iglesia? Entrevista a Camilo Torres Restrepo

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 ¿Comunismo en la Iglesia?[1]

Entrevista a Camilo Torres Restrepo, militante del ELN de Colombia

Introducción

Por Comité Editorial Marxismo & Revolución

“Nuestro sacrificio es consciente”

Ernesto Guevara

Camilo Torres Restrepo (1929-1966) es sin duda uno de los personajes más peculiares del marxismo latinoamericano. Sacerdote católico, colombiano, de orientación marxista y militante guerrillero del Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Colombia. Lamentablemente, Camilo Torres muere muy joven, en combate, a los 37 años de vida, dejando apuntes inconclusos de teoría revolucionaria, pero un gran ejemplo de vida y entrega como cuadro de la revolución latinoamericana.

Camilo Torres llegó a ser fundador de la Facultad de Sociología de la Universidad Nacional de Colombia y Decano de la Escuela Superior de Administración Pública[2]. Juan García Elorrio explica que Camilo “… reconoce plenamente que, estando cerradas todas las salidas a una transformación pacífica de la sociedad, por obra de las minorías que no abandonarán jamás sus privilegios, los revolucionarios deben aceptar que el único camino para realzar la revolución es sumarse a la lucha armada de las vanguardias del pueblo. Estos ejemplos estallaron en la vida y en la muerte de Camilo Torres.”[3], lo cual quiere decir, que Camilo es visto y entendido como un revolucionario, como un militante de la praxis cristiana, esto es, prédica del discurso de la liberación, al mismo tiempo que objetivación práctica del discurso y la palabra.  Camilo Torres consideraba que el método más adecuado, viable y real para la emancipación de las y los explotados y oprimidos era a través de la lucha armada, cuestión que nuestro autor no observaba como un fetiche, sino como única alternativa para objetivar un mundo de verdadero y auténtico amor, por esta razón, Camilo Torres señalaba: “ser cristiano es querer la justicia; ser cristiano es saber amar.”[4]

Ahora bien, para abordar la presente entrevista, debemos aclarar que no hay una fecha exacta de publicación del documento. Sin embargo, es viable señalar que la entrevista es realizada entre los años 1961 y 1966, años en los cuales se inicia y acaba su periodo de militancia en el ELN[5].

El texto que presentamos a continuación, nos presenta un sacerdote revolucionario conciso en sus respuestas, sin caer por ello en respuestas vagas o que pretendan distraer al lector de su radicalidad. Si bien se trata de un texto acotado y antiguo, no pierde su vigencia, pues Camilo Torres es un pensador de la praxis, un pensador del marxismo cristiano, desde y para América Latina. No es por mera casualidad que Ernesto Guevara, en El Socialismo y el Hombre en Cuba (1965), sostuviera que un gran revolucionario está guiado por grandes sentimientos de amor[6], palabras que orientarán, por supuesto, el sentir revolucionario de Camilo Torres. El presente documento orienta perspectivas para el desarrollo de un marxismo cristiano en América Latina.

¿Comunismo en la Iglesia?

¿Cuál es su opinión acerca de las revelaciones hechas por el presidente Valencia[7] sobre la infiltración comunista en la Iglesia?

Desde el punto de vista estrictamente teórico cuando se habla de Iglesia, se habla de todos los bautizados, tanto con bautismo sacramental como con bautismo de deseo. Esto comprende una gran parte de la humanidad puesto que todos aquellos que están de buena fe se supone que tienen el bautismo de deseo. En este sentido, no creo que se pueda hablar de infiltración comunista en la Iglesia, ya que, en Colombia, creo que un alto porcentaje de los comunistas son bautizados.

Si se habla de infiltración lo más lógico es suponer que hay miembros de la Iglesia que, diciéndose católicos, realmente son comunistas. Para averiguar si esto sucede no quedaría más remedio que establecer un tribunal como el antiguo tribunal de la Inquisición para que detectara a los infiltrados comunistas dentro de la Iglesia.

Sin embargo, en el lenguaje vulgar, cuando se habla de la Iglesia colombiana se habla de los obispos y sacerdotes y cuando se dice que hay infiltrados dentro de la Iglesia  la opinión pública entiende que se trata de infiltrados dentro del clero. La investigación que podría esclarecer esta situación supone una labor inquisitorial que establezca dentro de la Iglesia el delito de opinión.

Puede ser que el Presidente no haya tenido esta intención al hacer su declaración, pero si ella se toma en serio los efectos no podrán ser diferentes.

¿Según su criterio a qué se debe la frecuente información de cierta prensa sobre la existencia de sacerdotes comunistas?

Para poder entender los motivos que mueven a cierta prensa para informar sobre la existencia de sacerdotes comunistas, tendríamos que analizar el fenómeno del macartismo[8] en general.

Toda clase dirigente tiene sistemas de defensa, algunos informales y otros formales. Cuando se trata de una clase dirigente impopular y minoritaria es necesario que ésta busque sistemas eficaces para descalificar ante la opinión pública a sus adversarios. La opinión pública se orienta más fácilmente con adjetivos que con disquisiciones filosóficas.

Para desacreditar un puente, basta con ponerle el epíteto de “podrido”. Para hacer perseguir a un perro, aunque éste sea de nobles condiciones, basta con el adjetivo de “rabioso”. En las primeras épocas de nuestra era, decirle cristiano a un individuo era una forma de colocarlo fuera de la ley. Después se le decía “bárbaro” al enemigo del Imperio Romano para poderlo perseguir. Antes de la Revolución Francesa se perseguían a los libres pensadores, liberales, demócratas, plebeyos, etc. En la actualidad, la mejor manera de desencadenar la persecución sobre el elemento peligroso para la clase dirigente es llamarlo “comunista”.

La clase dirigente colombiana ha considerado a la Iglesia y al Ejército como aliados incondicionales suyos, es natural que, cuando aparecen sacerdotes o militares inconformes, considere que su estructura interna comienza a resquebrajarse. Por lo tanto, sacerdotes y militares inconformes constituyen un elemento mucho más peligroso para el sistema que los mismos comunistas afiliados al partido. De ahí la necesidad para la clase dirigente de desacreditarlos ante la opinión pública, tildándoles de comunistas. La prensa servidora de esta clase, no puede adoptar una política diferente.

¿El clero colombiano peca de comunista o de anti-comunista?

El clero colombiano ciertamente no peca de comunista. El comunismo tiene un sistema filosófico incompatible con el cristianismo, aunque en sus aspiraciones socio-económicas la mayoría de sus postulados no riñen con la fe cristiana.

Para decir que peca de anti-comunista, se necesitaría hacer una investigación sobre las pastorales, los escritos, los sermones de nuestros obispos y sacerdotes. Sin embargo, mi impresión personal es que el comunismo ha sido considerado como el principal mal de la cristiandad en nuestra época. Este es un enfoque poco teológico y poco científico.

Poco teológico, porque el principal mal de la cristiandad es la falta de amor[9], tanto dentro de ella misma como respecto de los no cristianos, incluyendo a los comunistas. Por la falta de un amor eficaz traducido a las estructuras temporales en una forma científica por parte de los cristianos ha surgido el comunismo como una solución con todos sus aciertos y errores.

Desde el punto de vista científico, la posición del cristiano no debe ser anti sino en favor del bien de la humanidad. Si este bien no se puede realizar sino cambiando las estructuras temporales sería pecaminoso que el cristiano se opusiera al cambio. Solamente la crítica discriminada y científica del comunismo, en vista a la realización de este bien, puede justificar no una posición anticomunista si no una posición científica que implique el rechazo de todo lo que sea anti-científico.

¿Según su juicio, la actitud del clero colombiano ante los problemas sociales requeriría una revisión?

En general, yo creo que la actitud del clero colombiano ante los problemas sociales sí requiere una revisión. Esta revisión se podría resumir así:

 1 Preocupación por el bienestar de la humanidad más que por preservarla del comunismo

 2 Descartar la beneficencia ocasional y paternalista como forma habitual de acción.

 3 Concentrar los esfuerzos en la formación de in laicado capaz de transformar las estructuras temporales desde su base atacado así el origen de los problemas sociales.

¿El clero colombiano tiene mentalidad capitalista?

Para poder juzgar la mentalidad de un grupo social, se requeriría de un análisis bastante profundo. Sin embargo, yo considero que el clero colombiano por lo menos en la impresión que deja ante la opinión pública aparece con una mentalidad más feudal que capitalista y, n el mejor de los casos, con una mentalidad netamente capitalista.

La mentalidad feudal se caracteriza fundamentalmente por el deseo de posesión, haciendo caso omiso del lucro, de la productividad y del servicio a la comunidad.

La mentalidad capitalista por el deseo de lucro, sin considerar el servicio a la comunidad.

Ante la opinión pública el clero colombiano aparece como un grupo con deseo de posesión. En las esferas jerárquicas más altas y principalmente en los sectores urbanos, creo yo que aparece como un grupo con deseo de lucro. La opinión pública colombiana me parece que no tiene conciencia de que la Iglesia gaste dinero en servicio a la comunidad.

¿El comunismo debe ser puesto fuera de ley?

Desde el punto de vista teórico creo yo que la mejor arma para combatir las ideas son las ideas; la mejor arma para combatir los movimientos políticos es demostrar mayor eficacia en el uso del poder. Por lo tanto, las disposiciones legales en contra de ideas o movimientos políticos son, en mi concepto, una demostración de debilidad ante ellos.

Sin embargo si en un país se considera de hecho los comunistas excluídos de los cargos públicos, del derecho a ser elegidos, se excluyen de las cátedras universitarias y en muchas ocasiones, pierden el derecho de estudiar y de trabajar, sería una posición menos hipócrita declararlos oficialmente fuera de la ley que conservar una legalidad aparente, puramente táctica para disfrazar ese estado de cosas con un ropaje democrático a fin de evitar que los adversarios capitalicen la mística que les daría la ilegalidad y el hecho de ser considerados como víctimas.

[1] En “CAMILO, obras del cura revolucionario”, Ediciones Cristianismo y Revolución, Buenos Aires, Argentina. 1968. Pp. 247-251.

[2] Restrepo de Torres, Isabel, Camilo, mi hijo, en “CAMILO, obras del cura revolucionario”, Ed. Cristianismo y Revolución, Bs.As. Arg. P. VII.

[3] García Elorrio, Juan, Camilo, el ejemplo, en “CAMILO, obras del cura revolucionario”, Ed. Cristianismo y Revolución, Bs.As. Arg. P. IV

[4] Restrepo de Torres, Isabel, Camilo, mi hijo, en “CAMILO, obras del cura revolucionario”, Ed. Cristianismo y Revolución, Bs.As. Arg. P. VII.

[5] Para mayor información sobre la biografía de Camilo Torres Restrepo, recomendamos leer el texto “Biografía política de Camilo Torres”, disponible en https://www.marxists.org/espanol/camilo/biografia.htm

[6] Guevara, Ernesto, El socialismo y el hombre en Cuba, editorial Ocean Sur, México 2011. P. 20.

[7] Guillermo León Valencia, militante del Partido Conservador y Presidente de la República de Colombia entre 1962 y 1966. Nota del editor.

[8] Doctrina norteamericana nombrada así en honor al Senador Joseph McCarty, la cual predicaba la persecución a los comunistas (en sentido amplio). N. del Ed.

[9] Subrayado propio. N. del Ed.

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