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La Razón de Mariátegui, un libro a la espera de mejores tiempos

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Juan Gargurevich (2017), La Razón de Mariátegui. Crónica del primer diario de izquierda, 3ª. Ed., Lima, La voz ediciones.

Por Víctor Hugo Pacheco Chávez

Hay libros de verdad que tienen con poca suerte. Libros que tal parece están destinados a peregrinar por el mundo de las ideas a contracorriente. Tal es el caso del libro de Juan Gargurevich, La Razón de Mariátegui. Crónica del primer diario de izquierda, de 1977, que desde su primera publicación ha tenido que lidiar con varios imprevistos que han afectado su publicación y su divulgación a un público más amplio. Cómo nos recuerda el autor este libro de difícil categorización que oscila entre la novela y el nuevo periodismo, una vez terminado, fue enviado para su dictamen al prestigioso concurso de Casa de las Américas, en Cuba, en la categoría de “Literatura para jóvenes”, sin embargo, el jurado decidió enviarlo a la parte de “Testimonio” donde tuvo la desfortuna de competir con Días de noche de amor y de guerra, de Eduardo Galeano, el cual resultó ganador. Con el aval de haber Casa de las Américas de recomendar su publicación se comenzó a preparar una segunda edición, que fue ilustrada por Carlos Tovar, alias Carlín, quien ha pasado a consolidarse como uno de los caricaturistas peruanos más emblemáticos del siglo XX. Sin embargo, ya estando las primeras pruebas de imprenta, el editor Humberto Damonte, fue expulsado de Perú debido a su actividad política y se vio obligado a exiliarse primero en Argentina y luego en México, sin poder darle una última corrección, cuestión que tuvo como consecuencia que la edición de 1980 haya salido con muchos errores. Así el libro, nos comenta el autor, careció de una presentación formal en Lima, simplemente salió a la venta. La mala fortuna lo acompañó también en el centenario de Mariátegui cuando en la exposición oficial de los festejos no lo consideraron en la exhibición de la obra publicada hasta ese momento sobre Mariátegui. Y, en este año que ha salido esta tercera edición corregida y que tuvo una presentación formal, en el mes de marzo, en la Casa Museo José Carlos Mariátegui, el autor no estuvo presente debido a un lamentable suceso familiar que le impidió asistir.

Hay libros que son desafortunados pero cuya calidad es incuestionable. El texto del que estamos hablando sigue siendo un trabajo fundamental para quienes quieran acercarse a estudiar la actividad política e intelectual de José Carlos Mariátegui. Escrito antes del boom mariateguiano de los ochentas, el libro ofrece una lectura del Amauta en la cual revisa el episodio de 1919, antes de que tuviera que salir exiliado a Italia, para mostrarnos a un Mariátegui que ya se estaba consolidando como periodista político de Perú. El título La Razón de Mariátegui. Crónica del primer diario de izquierda, como lo enuncia es una investigación sobre la intención de Mariátegui de editar un periódico de corte socialista después de que lo expulsan de su trabajo como editorialista de El tiempo. La razón es un proyecto editorial que Mariátegui impulsa para apoyar y difundir las luchas de los trabajadores peruanos. Gargurevich nos muestra a un Mariátegui apasionado con las ideas socialistas, con la revolución rusa y con las luchas de los trabajadores limeños:

Atrás quedaba el mundo de la tradición, de los atildados cronistas del ‘Palais Concert’ o el ‘Estrasburgo’; ya no volvería el joven Mariátegui a escribir sobre niñas limeñas o fogosos caballos de carrera. La obsesión revolucionaria lo poseía; su visión de la realidad cambiaba bruscamente. Se lanzaba a la acción. (Gargurevich, 2017: 51)

Gargurevich narra cómo Mariátegui ya se había involucrado en la política antes de su  viaje a Europa y como alentó dos proyectos editoriales de corte socialista, uno es el periódico al que se hace referencia y otro es la revista Nuestra Época. Este periodo de la historia política de Mariátegui tiene una importancia que el mismo Amauta trató de hacer explícita en el momento en que el Partido Socialista Peruano intervino en el Congreso de la Conferencia Sindical Latinoamericana de Montevideo y en la Primera Conferencia Comunista Latinoamericana de Buenos Aires, en 1929; cuando en la carta de presentación que envió a dichos eventos, la cual está escrita en tercera persona, señalaba:

La Razón, diario fundado por Mariátegui en colaboración con Falcón, en 1919, hizo la campaña por la reforma universitaria, puso ampliamente sus columnas a disposición del grupo que animó y dirigió, apoyó el movimiento obrero de 1919, en la forma en que se consigna en el folleto de Martínez de la Torre El movimiento Obrero en 1919; y efectuó una importante agitación de los empleados, hasta que desapareció por haber roto el contrato de impresión en virtud del cual se imprimía en los talleres de La Tradición, la empresa tipográfica de ese nombre, por orden del Arzobispo de Lima, a quien movieron a este paso consideraciones políticas de obsecuencia al leguiísmo. (Mariátegui, 1994: 166)

El texto además de ser una crónica apasionante fue de los primeros trabajos que contribuyeron a ampliar la revisión de la biografía de Mariátegui en una perspectiva global, como parte de un proceso de evolución y cambio, en el cual en la etapa de juventud ya estaban prefigurados algunos puntos importantes del carácter y de los ideales del marxista peruano. Creo que así podemos entender las palabras iniciales del autor quien entre líneas se posicionaba con una de las biografías más importantes de Mariátegui que se han elaborado, incluso hasta nuestros días, me refiero a la de Guillermo Roillon Duharte, un intelectual peruano que en 1975 dio a conocer el trabajo La creación heroica de José Carlos Mariátegui, estudio que señala esas dos etapas contra las que Gargurevich reaccionaba de la siguiente manera:

La mayoría de los biógrafos de José Carlos Mariátegui coinciden en dividir bruscamente su vida en dos etapas bien definidas, antes y después de su viaje a Italia. Y no pocos se han basado para restablecer esta diferencia en que el propio Mariátegui llamó a la primera fase de su trabajo su “edad de piedra”. (Gargurevich, 2017: 9)

La crónica de Gargurevich muestra de manera apasionada esa vida cotidiana de un grupo de jóvenes entusiastas que contagiados por el fervor obrero y revolucionario de la revolución bolchevique apostaron en ese momento de su vida por impulsar los ideales políticos de mayor trascendencia. Una actividad que la realizaron en medio de las preocupaciones cotidianas que han sufrido muchos proyectos de publicación de corte militante falta de dinero, falta de tiempo para preparar las notas y asistir a las actividades que las coyunturas políticas imponen, mítines, marchas, sabotajes, represión. La angustia de un proyecto político que desde sus inicios tuvo que vencer distintas vicisitudes para poder salir de manera puntual, aunque el sabotaje que sufrió la imprenta con los cortes eléctrico hizo que el primer número comenzara a circular el 14 de mayo de 1919. Un proyecto colectivo en el que pronto la figura de Mariátegui destacó:

Mariátegui encarnaba los distintos problemas; todo convergía hacía él porque no dudaba para decidir; reaccionaba rápidamente y elegía alternativa sin titubeos. Su energía lo había convertido en sólo 48 horas en el líder natural del diario pese a que la intención inicial preveía que todos participaran de las decisiones. Pronto comprendieron que la vitalidad y la rapidez del trabajo periodístico del diario hacen imposibles los largos debates sobre posiciones frente a sucesos inesperados. Alguien debía decidir y para todos fue cómodo que Mariátegui se hiciera cargo de ello. (Gargurevich, 2017: 85)

A esta cuestión de la inscripción de Mariátegui con la lucha de los trabajadores en el libro se puede apreciar también como este periódico fue receptor de los ecos de la reforma universitaria de Córdova e impulsó desde sus páginas una revolución universitaria también en Perú. La narración también esta cruzada de principio a fin con la trayectoria política de Augusto Leguía la cual marcaría el futuro no sólo de La Razón, sino también de Mariátegui, pues podemos ver su constante activismo contra este personaje político desde que escribía en el periódico El tiempo, pasando por la denuncia del fraude electoral de las elecciones de 1919, hasta que asume la presidencia de Perú mediante un golpe de estado y los primeros momentos del gobierno de Leguía. La censura no se hizo esperar y el 8 de agosto de 1919 salió el último ejemplar del primer periódico de izquierda, como lo califica Gargurevich. Los nexos de Leguía con la Iglesia hicieron que el arzobispo rompiera el trato que los periodistas tenían con la imprenta La tradición, el cual se basaba en no hablar de temas religiosos, cuestión que mantuvieron, siendo la censura francamente política.

La Razón de Mariátegui fue uno de los primeros trabajos que ofreció, como apéndice, una compilación de los escritos de Mariátegui en dicho periódico, contribuyendo con ello a la difusión de los escritos mariateguianos, elemento que sigue siendo útil para todos los interesados en la obra del marxista peruano. Este es, sin duda, un espléndido trabajo que está a la espera de una mejor fortuna.

Bibliografía

Gargurevich, Juan (2017), La Razón de Mariátegui. Crónica del primer diario de izquierda, 3ª. Ed., Lima, La voz ediciones.

Mariátegui, José Carlos (1994), Mariátegui total, T. I, Lima, Empresa Editora Amauta.

 

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