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El olvido del mundo a partir de la condición del ser para otro

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El olvido del mundo a partir de la condición del ser para otro

Por Carlos F. Lincopi Bruch, Universidad de Chile

“Aber für es selbst bleibt das Tun und sein wirkliches Tun ein ärmliches und sein Genuß der Schmerz und das Aufgehobensein derselben in der positiven Bedeuntung ein Jenseits.”

Hegel

Introducción

Mediante el presente trabajo, titulado ‘El olvido del mundo a partir de la condición del ser para otro’ nos proponemos desentrañar el vínculo existente entre la condición de ‘esclavo’ o ‘ser para otro’ y ‘conciencia desdichada’ y ‘más allá’, disposiciones que encontramos en la sección ‘Autoconciencia’ del libro mencionado. De manera más concreta, nos interesa sostener que existe una relación causal, entre el ser sometido a la condición del mero ser para otro y lo que llamamos el olvido del mundo, a saber, el punto en el cual la conciencia autoconsciente se arroja a fundamentar su acción a partir de un misterioso ‘más allá’. Se trata, en realidad, de una lúcida descripción de la enajenación humana en condiciones de trabajo no-libre y el tránsito hacia el más allá, lo cual conlleva la idea no solo de la pérdida de sí, sino, ante todo, la pérdida del mundo y el anquilosamiento de la actividad humana.

De la misma manera, se trata de una preocupación de Hegel por el fenómeno de la existencia humana y las distorsiones o discontinuidades que se presentan entre ‘existencia’ y ‘esencia’, pues para Hegel, la esencia del hombre es la de ser un ser libre, de ahí que ante una existencia esclava, exista un extrañamiento en relación con la esencia de todo ser autoconsciente: el carácter libre. Como puede observarse, se trata de un intento de desarrollar un estudio de ‘Autoconciencia’ como una unidad teórica, en la cual el sometimiento del individuo a la condición esclava – el ser para otro – implica un desenlace tal que, se traduce en pérdida u olvido del mundo y, con ello, en ausencia de praxis, se trata de una auténtica abstracción y disolución del contenido múltiple de la vida.

Entonces, estudiaremos cada uno de los apartados que dan vida a Autoconciencia, tomando como punto de partida una ontología de la condición esclava, para seguir con el camino que lleva a la conciencia a la abstracción de sí mismo y su mundo (estoicismo y escepticismo) y, finalmente, concluir con el análisis de la pérdida radical del mundo y la afirmación del sentido de sí en el mero ‘más allá’.

La condición de esclavo como ser para otro. La vida en un mundo hostil  

            En el presente apartado, nos proponemos realizar una descripción ontológica de la condición de esclavo en cuanto que ‘ser para otro’. Es importante remarcar que ya en estos momentos del despliegue de la autoconciencia – como momento estructural de la fenomenología – se comienza a vislumbrar el fenómeno de enajenación como pérdida del ‘ser en el mundo’ a partir del miedo inicial que tiene la conciencia esclava a perder la vida, se crean las condiciones de posibilidad para el despliegue de la conciencia estoica, escéptica y desdichada.

            Para una comprensión de cómo surge la conciencia esclava, es preciso aclarar su origen a partir de una lucha por el reconocimiento, es decir, la afirmación de la autoconciencia en tanto ella puede ser reconocida fuera de sí por otra autoconciencia. Es en estos momentos del despliegue fenomenológico de la conciencia que podemos comenzar a vislumbrar el proceso de ‘pérdida de sí’ que caracteriza al fenómeno de la enajenación. En efecto, Hegel nos dice que en la estructura del reconocimiento la autoconciencia se encuentra duplicada y que tiene, de este modo, un doble sentido. En primer lugar, la autoconciencia se ha perdido a sí misma y solamente se encuentra en una ‘esencia otra’, en segundo, supera a lo otro, sin considerarlo como esencia, sino que se ve a ella misma en lo otro.[1] El conflicto se va a producir por el doble carácter que asume la agencia de la autoconciencia a la búsqueda de reconocimiento, en efecto, ella procura por medio de su acción un ‘hacer del otro’, es decir, subsumir la agencia de un otro a la agencia propia. En palabras de Hegel: “… aber dieses Tun des Einen hat selbst die gedoppelte Bedeutung, ebensowohl sein Tun als das Tun des Anderen zu sein.”.[2] O bien: “Diese Darstellung ist das gedoppelte Tun: Tun des Anderen und Tun durch sich selbst.”[3]

Empero, cada una de las autoconciencias procuran lo mismo: hacer del otro por medio de mi acción. De ahí que, en este punto, se suscite un conflicto entre ambas. Se trata, ante todo, de un mutuo verificarse como esencias espirituales a través de un desprecio a la vida – que sería una forma puramente natural –, es decir, mediante una lucha a muerte. En palabras de Hegel: “…daß sie sich selbst und einander durch den Kampf auf Leben und Tod bewähren.”.[4]

En este sentido, la guerra, la violencia más radical, es el origen de la dialéctica entre amo y esclavo, la conciencia que supera el temor a perder la vida detentará la condición de amo, mientras que la conciencia aferrada a la vida y sumergida en el temor radical se sumerge en la condición de esclavo.

Aquí, ya podemos hacer una breve descripción ontológica de la conciencia esclava. En efecto, tratamos aquí con un ser humano que ha sido dispuesto únicamente hacia la ‘cosa’, el contenido de su existencia es la manipulación de la ‘cosa’, es decir, el trabajo como tal o la transformación del objeto. En la medida en que el contenido de la autoconciencia esclava es la cosa, decimos que se trata de un figura cosificada, es decir, no reconocida como ser humano, propiamente, esto es: “…Bewußtsein in der Gestalt der Dingheit ist.”.[5]

Es, en efecto, como apunta Marcuse, “una cosa cuya existencia consiste en ser utilizada”[6]. De igual manera, esta conciencia es puro aferrarse a la vida y, en tal condición, la manipulación del objeto de trabajo tiene por finalidad la mera satisfacción de un deseo ajeno, de ahí que la condición propia de la esclavitud sea el ‘ser-para-otro’: “…das Leben oder Sein für ein Anderes das Wesen ist.”.[7] Y, en cuanto que esa acción, el trabajo, no es para ella misma, se trata de una acción no esencial o que carece de esencia [unwesentliches Tun].[8]

Finalmente, Hegel aclara que el esclavo está hundido en una angustia profunda, vive, ha logrado conservar su vida, pero su vida es miserable y gris, de ahí que dicha angustia estremezca su esencia completa. En palabras de Hegel:

“Dies Bewußtsein hat nämlich nicht um dieses oder jenes, noch für diesen oder jenen Augenblick Angst gehabt, sondern um sein ganzes Wesen; denn es hat die Furcht des Todes, des Absoluten Herrn, empfunden.”[9]

La autoconciencia esclava no es libre, es decir, no es un ser para sí, al tiempo que su condición de esclavo es la disolución de sí o pérdida de sí como autoconciencia. El miedo al amo representa, de todas formas, el inicio de la sabiduría, aunque de una sabiduría enajenada que será dispuesta a la pérdida de sí y al contenido del mundo de la vida, que podrá encontrarse a sí misma, únicamente, en el trabajo:

“Das Gefühl der absoluten Macht aber überhaupt und im einzelen des Dienstes ist nur die Auflösung an sich, und obzwar die Furcht des Herrn der Anfang der Weisheit ist, so ist das Bewußtsein darin für es selbst, nicht das Fürsichsein. Durch die Arbeit kommt es aber zu sich selbst.”.[10]

En la Enciclopedia de las ciencias filosóficas este pasaje adquiere un tenor mucho más clara, en efecto, como el esclavo se mata trabajando, se mata a sí misma en cuanto que su singularidad, veamos:

“Pero éste (el siervo) en el servicio del señor se mata trabajando [y mata] su querer particular y obstinación, supera la inmediatez interior del deseo y hace de esta enajenación y del temor al señor el principio de la sabiduría…”[11]

 Es importante comprender que se conjugan dos elementos. En primer lugar, la autoconciencia se encuentra a sí misma a través del trabajo, en segundo lugar, empero, ese trabajo es un trabajo no libre, esclavo y que cancela, por tanto, el contenido y el producto de la actividad laboriosa. La Fenomenología del espíritu, podemos decir, se estructura a partir de tres elementos propios de la existencia humana: 1) deseo; 2) trabajo, y; 3) satisfacción del deseo. En la medida en que los tres elementos son realizados, podríamos vislumbrar lo que sería una existencia humana plena, sin embargo, el esclavo carece del tercer elemento, en efecto, él trabaja, pero puede satisfacer su deseo a través del trabajo sino únicamente un deseo ajeno, de ahí que Hegel defina a la conciencia esclava como ‘deseo reprimido’: “Die Arbeit hingegen ist gehemmte Begierde…”.[12]

Por otra parte, la conciencia esclava no se desarrolla únicamente en un proceso subjetivo, sino que su condición le atañe a su existencia como tal, de ahí que en la configuración de la conciencia esclava ‘disciplina’ y ‘obediencia’ sean atributos del ser de la conciencia esclava:  “Ohne die Zucht des Dienstes und Gehorsams bleibt die Furch beim Formellen stehen und verbreitet sich nicht über die bewußte Wirklichkeit des Daseins.”.[13]

Entonces, es evidente que el mundo del esclavo es un mundo hostil y ajeno, un mundo que, en efecto, niega su condición humana, de ahí que el esclavo no pueda ser libre en el mundo como tal sino únicamente en su interioridad, es decir, a lo más que aspira el ser para otro es a una libertad abstracta, unilateral y carente de reconocimiento: “der eigene Sinn ist Eigensinn, eine freiheit, welche noch innerhalb der Knechtschaft stehenbleibt.”[14]

Finalmente, podríamos resumir el contenido de lo expuesto hasta aquí, como el proceso de pérdida de sí que desarrolla un ser humano en condiciones de trabajo esclavo, proceso que se produce a partir del modo de ser de su existencia como ser sumergido en el temor y la angustia más terrible, en tanto es una criatura cuya acción está determinada por la voluntad de otro y su trabajo, en cuanto no le permite satisfacer sus deseos, es una completa tortura. El esclavo ha podido conservar la vida por temer a la muerte, empero, no por ello puede desarrollar el contenido dinámico de la existencia vital, no es ni puede ser, una criatura libre.

Estoicismo y escepticismo en cuanto que tránsito a la abstracción o pérdida del mundo

            A continuación, realizaremos un análisis del estoicismo y del escepticismo, tal y como es desarrollado por Hegel en la Fenomenología del espíritu. Empero, antes de proseguir, es importante considerar que, siguiendo la sugerencia de Terry Pinkard, tanto estoicismo como escepticismo, se presentan como respuestas a la relación entre amo y esclavo, particularmente, a los modos teóricos con los cuales el esclavo va a intentar configurarse como autoconciencia libre.[15] En efecto, nos dice Pinkard, se trata de ‘modos de vida’, pero que son insostenibles por sí mismos.[16]

Dado que la conciencia esclava no es libre en la vida y en el mundo como tal, tendrá que arrojarse a la búsqueda de una libertad interior. El mundo hostil que se presenta al esclavo lo obligará a buscar su libertad en el elemento abstracto del pensamiento, esto es, la conciencia estoica. De ahí que: “Im Denken bin Ich frei, weil nicht in einem Anderen bin, sondern schlechtin bei mir selbst bleibe…”.[17] Es decir, un movimiento del pensamiento en sí mismo sin hacer referencia a la existencia en un mundo hostil: “…un meine Bewegung in Begriffen ist eine Bewegung in mir selbst.”.[18][19]

            En este sentido, el estoicismo sería el modo con el cual la conciencia puede darse una libertad abstracta, es decir, una libertad que se abstrae de las condiciones de existencia, de ahí que el estoico pueda ser libre en el ‘trono’ o ‘bajo las cadenas’. En efecto, el estoico habita una ‘carencia de vida’, o bien, una vida miserable que encuentra un refugio en el pensamiento abstraído de la existencia y, con ello, del obrar y el padecer. En palabras de Hegel:

“Sein Tun ist…sondern wie auf dem Throne so in den Fesseln, in aller Abhängigkeit seines einzelnen Daseins frei zu sein und die Leblosigkeit sich zu erhalten, welche sich beständig aus der Bewegung des Daseins, aus dem Wirken wie aus Leiden, in die einfache Wesenheit des Gedankens zurückzieht..”  [20]

Como podemos ver, el estoicismo es, ante todo, una enajenación del mundo y la búsqueda de un refugio únicamente porque el mundo es hostil, de ahí que Hegel sostenga que el estoicismo, como manifestación de la libertad abstracta, solo pudiera surgir en una época de terror y servidumbre universal.[21] El defecto fundamental es justamente el carácter abstracto de la libertad que alcanza, se trata de un pensamiento puro que carece del contenido de la vida y por tanto, su libertad es una libertad muerta y no desplegada de un modo vital en el mundo, porque a su vez, el mundo no entrega las condiciones de posibilidades para un despliegue de la libertad humana. En Hegel lo encontramos como sigue:

“Die Freiheit im Gedanken hat nur den reinen Gedanken zu ihrer Wahrheit, die ohne die Erfüllung des Lebens ist, und ist also auch nur der Begriff der Freiheit, nicht die lebendige Freiheit selbst.”.[22]

De manera más radical, la conciencia suprime el contenido de su vida en el mundo porque se siente ajena a ella, su propia vida tiene el modo del ‘ser ajeno’, de ahí que hablemos de un modo de enajenación de la existencia humana: Das Bewußtsein vertilgt den Inhalt wohl als ein fremdes Sein, indem es ihn denkt…”.[23] Para Valls Plana, la característica fundamental del estoico es que éste se separa del mundo o bien, se pone por encima de él, cancelando el contenido del mismo.[24]

En el caso del escepticismo, esto es, la figura que sucede al estoicismo, procura llevarse a cabo la ‘experiencia’ de la libertad proclamada por el estoicismo. Es característico de la conciencia escéptica una suerte de radicalización de la premisas del estoicismo, al punto que la enajenación se hace más profunda aún, el escéptico no se refugia únicamente en el pensamiento, sino que a través del pensamiento destruye el ser del mundo, se comporta de un modo puramente negativo ante el contenido de la vida. De ahí que:

“… der Gedanke wird zu dem vollständigen, das Sein der vielfach bestimmten Welt vernichtenden Denken, und die Negativität des freien Selbstbewußtsein wird sich an dieser mannigfaltigen Gestaltung des Lebens zur realen Negativität.”[25]

            El pensamiento y la experiencia de la abstracción y destrucción del ser del mundo en su contenido múltiple conduce al escéptico a la búsqueda de una quietud, la suspensión del juicio o ataraxia, que le permite obtener una certeza de sí mismo de carácter inmutable y verdadera.[26] Empero, el escéptico no es completamente coherente, ya que en efecto, no se puede renunciar radicalmente al contenido de la vida, en efecto, su conciencia es un caos completo que transita de un extremo a otro, del mundo contingente al pensamiento abstracto y viceversa, es, como dice Hegel, una conciencia que proclama la nulidad del ver y el oír – para no relacionarse con el mundo de la vida –, pero que sin embargo, ve, escucha y vive en el mundo de la vida.[27] De ahí que Hegel defina esta conciencia como una conciencia esencialmente ‘contradictoria’: “Im Skeptizismus erfährt das Bewußtsein in Wahrheit sich als ein in sich selbst widersprechendes Bewußtsein.”.[28]

            El resultado de la experiencia escéptica va a ser la destrucción de su existencia, un especie de auto-aniquilación que tiene por objeto salvarse del contenido del mundo que, sin embargo, lo va a constituir con una esencia duplicada:  “Im Skeptzismus realisiert sie sich, vernichtet die andere Seite des bestimmten Daseins, aber verdoppelt sich vielmehr und ist sich nun ein Zweifaches.”[29]

La desventura de la conciencia como pérdida del mundo. El empobrecimiento de la agencia en un mundo que es esencialmente hostil

            En todo este tránsito, en que la conciencia esclava ha experimentado el estoicismo y el escepticismo como modos de rehuir al mundo, estrategias teóricas para soportar el mundo, termina por desarrollar una duplicación de sí misma en que el pensamiento abstracto o lo inmutable se presenta como lo esencial, mientras que lo cambiante-múltiple, es decir, su ser en el mundo, es considerado como lo no esencial: “…das einfache unwandelware, als das Wesen; das andere aber, das vielfache wandelbare, als das Unwesentliche.”.[30] En esta relación duplicada, cada modo de ser se presenta como ajeno con respecto al otro, el esclavo ha logrado, por tanto, la completa enajenación de sí: “Beide sind für es einander fremde Wesen…”.[31]

Se trata, en efecto, del modo en el cual se va a desplegar la ‘conciencia desventurada’ o ‘infeliz’. Para lograr una mejor comprensión de los pasajes que siguen, recurrimos a la caracterización de Ludwig Siep, para quien en estos momentos de la Fenomenología del espíritu se expresarían los modos de ser propios de los individuos que profesan ‘religiones de salvación’, es decir, modos de conciencia que tiene la aspiración a reencontrarse con Dios, a pesar de vivir en un mundo lleno de sufrimiento y pecado:

“Hegel calls this new shape “unhappy consciousness.” Religions built upon the concept of salvation are characterized by their adherents’ consciousness that, in themselves, they stem “from God” and are destined to be reunited with Him, even though they are currently separ- ated from Him by earthly existence, divided within themselves and trapped in sin and suffering.”[32]

Por su parte, para Pinkard, es importante considerar aquí que, la ‘conciencia infeliz’ es, en efecto, el modo en que el escéptico debe vivir su vida, en este sentido, es la continuación necesaria de la premisas escépticas en la vida concreta del individuo.[33] Como veremos, llevada las premisas del escéptico al terreno de la agencia, se terminará por suprimir el contenido vital de la acción y el ser en el mundo.

Es importante destacar que, el esclavo ha logrado ya la conciencia de lo inmutable que es lo esencial, de ahí que debe desprenderse completamente de sí mismo como lo no esencial, contingente y mutable. En efecto, el esclavo debe desprenderse o liberarse de sí mismo para alcanzar lo inmutable completamente: “Aber als Bewußtsein der Unwandelbarkeit oder des einfachen Wesens muß es zugleich darauf gehen, sich von dem Unwesentlichen, d.h. sich von sich selbst zu befreien.”[34] Hegel nos dice que, en este punto, en la dimensión mutable, es decir, en la conciencia de la vida, de su existencia y acción, el esclavo solo experimenta un dolor y su propia nulidad.[35]

            Empero, lo inmutable se le presenta también de un modo distante, se trata de una esencia que se encuentra siempre más allá de lo alcanzable y que, en tanto más allá, es inalcanzable.[36] Como bien apunta Valls Plana, en esto consiste la agonía de la conciencia, esto es, en un intento de alcanzar a Dios, siendo constantemente repelido a su propio finitud contingente.[37] En tanto que lo inmutable se plantea como lo esencial, conduce al esclavo a una cancelación o renuncia a la realidad y toda su acción está fundamentada en algo que está más allá de sí misma, en otras palabras, el otro mundo, se transforma en fundamento de la agencia.[38] Así: “…das Wesen des Tuns von sich ab dem Jenseits zuweist…”.[39] La concesión del fundamento de la acción es, esencialmente, una renuncia a sí misma, la cancelación de su propio ser [des auf sich Verzichtleistens selbst]. [40]

            En tanto la agencia tiene el fundamento en un más allá inalcanzable y en la supresión del propio ser del agente, entonces, la acción es pobre, pequeña, ínfima, un hacer que es un hacer nada, el goce se trueca en la infelicidad, dolor o desventura y la realidad de la autoconciencia detenta así el carácter de lo nulo. Entonces, la acción pierde su sentido y contenido universal, es una acción abstracta, carente de mundo. En palabras de Hegel:

“Was zuerst die entgegengesetzte Beziehung des Bewußtseins betrifft, worin ihm seine Realität unmittelbar das Nichtige ist, so wird also sein wirkliches Tun zu einem Tun von Nichts, sein Genuß Gefühl seines Unglücks. Hiermit verliere Tun und Genuß allen allgemeinen Inhalt und Bedeutung…”[41]

            En estos apartados, Hegel insiste una y otra vez en la cuestión de la renuncia de sí, el esclavo se ha transformado en un agente que, al renunciar al contenido de la vida, renuncia a su singularidad: “…der Inhalt dieses Tuns ist die Vertilgung, welche das Bewußtsein mit seiner Einzelheit vornimmt.”.[42] Es conocido que en la conciencia desdichada aparece la figura del mediador entre esos dos lados de la conciencia, lo inmutable que se ha alejado y lo contingente singular que procura cancelar. Es el mediador el que dicta el contenido de la acción y, por ello, en tanto agencia de esta conciencia esclavo es dispuesta desde lo ajeno a ella misma, entonces, su acción no le es propia, es, justamente, una acción enajenada del mundo y de sí y, como tal, completamente miserable. En palabras de Hegel: “Die Handlung , indem sie Befolgung eines fremden Beschlusses ist, hört nach der Seite des Tuns oder des Willens auf, die eigene zu sein.”

Hegel termina señalando que la conciencia esclava, que había alcanzado su realidad en el trabajo, termina por renunciar a su voluntad, a su acción, a la posesión, al goce y a su libertad, en efecto, a su ser en el mundo.[43] En lo que sigue, se tiene el resultado final de toda esta experiencia que tiene como punto de partida el trabajo esclavo que, hasta este punto, podemos caracterizar perfectamente como la experiencia del trabajo enajenado como tal. En efecto, concluye Hegel, se produce aquí la alienación del ‘yo’, es decir, la pérdida del ser del agente, mientras que su subjetividad es convertida en una mera cosa. En otras palabras, el trabajo esclavo termina en la completa cosificación del esclavo mismo, es decir, en la cancelación de su carácter autoconsciente y con ello su carácter de portador de acción en el mundo. En Hegel: “es hat die Gewißheit, in Waherheit seines Ich sich entäußert und sein unmittelbares Selbstbewußtsein zu einem Dinge, zu einem gegeständlichen Sein gemacht zu haben.[44]

Finalmente, nos dice Hegel que el dolor y miseria que implica ser en el mundo en la condición de esclavo, es decir, habitar un mundo completamente hostil, negativo hacia mi mismo, es superado mediante la búsqueda de afirmación en un ‘más allá’. La conciencia esclava llega a la conclusión de que la existencia terrible que tiene en el mundo no puede ser su propia esencia, entonces, debe haber otro mundo, un más allá. En palabras de Hegel: “Aber für es selbst bleibt das Tun und sein wirkliches Tun ein ärmliches und sein Genuß der Schmerz und das Aufgehobensein derselben in der positiven Bedeuntung ein Jenseits.”.[45]

Palabras finales

A partir de lo expuesto, podemos concluir ciertos elementos para nuestra investigación. En primer lugar, hemos verificado a través de la argumentación, que el trabajo esclavo es una forma de trabajo enajenado y que termina en la supresión de la agencia y del ser en el mundo. En efecto, decimos que la sección ‘Autoconciencia’ describe la enajenación del ser humano a partir de la condición esclava. Esto es posible, pues el trabajo es un modo fundamental de ser en el mundo, es una actividad esencial para la auto-realización del ser humano, sin embargo, para que ello sea posible, es preciso que el trabajo sea libre y reconocido por otros agentes. Empero, en tanto el trabajo es esclavo, es decir, no libre, desarrolla un proceso de enajenación del ser humano, esto es, la pérdida de su ser que, consiste, en la supresión de su singularidad, del contenido de su acción y, en última instancia, de su mundo. El trabajo esclavo, la condición de ser para otro, deviene pérdida del mundo. No obstante, es interesante destacar que ese mundo que pierde no es un mundo que tiene el modo de ser del espíritu, sino, ante todo, posee el carácter de lo hostil, de ahí que Hegel plantee que estoicismo y escepticismo surgen, justamente, en épocas de ‘terror universal’.

En segundo lugar, es importante destacar que, frente al fenómeno de un mundo terrible y que anquilosa la vida en el mundo, el refugio va a ser el ‘pensamiento’. Lo único que le queda a la existencia humana en un mundo hostil es el pensamiento que, en efecto, es lo único que le permite al ser humano abstraerse de sí mismo y el mundo. En este sentido, estoicismo y escepticismo, son respuestas teóricas, filosóficas, para hacer vivible o soportable la existencia humana en condiciones miserables. Se trata de filosofías que plantean ciertos ‘modos de vivir’, que nos permitirían abstraernos y ser libres aún bajo las cadenas. Empero, la consecuencia de refugiarse en el pensamiento abstracto va a ser la supresión de la agencia y el contenido del mundo, con lo cual el esclavo deviene en conciencia infeliz y logra afirmarse a sí mismo en el consuelo del otro mundo. La religión se presenta aquí, siguiendo a Marx, como el consuelo de una criatura oprimida.

Finalmente, los pasajes estudiados nos permiten abrir una hipótesis de investigación que dice relación con determinar el contenido esencial de la agencia humana tal y como se presenta en el pensamiento de Hegel. En este sentido, podríamos señalar que, la agencia humana precisa en primer lugar, del reconocimiento de otros agentes, es decir, precisa ser libre y reconocida en su acción como autoconciencia. En segundo lugar, precisa de voluntad e intencionalidad. En tercer lugar, la agencia humana para ser plena debe poder desplegar los tres momentos que determinan su movimiento, a saber, deseo, trabajo y satisfacción del deseo. En cuarto lugar, precisa de un ‘mundo’ y es justamente el ‘mundo’ lo que da contenido y sentido universal a la agencia y existencia humana.  En este sentido, comprender la vida humana, tal y como lo hacemos a través del pensamiento de Hegel, quiere decir comprender que somos en el mundo junto a otros.

Bibliografía

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[1] Hegel, G. (2014). Phänomnologie des Geistes. Frankfurt: Suhrkamp Taschenbuch Wissenschaft, pp.145-146. “Die Ausaeinanderlegung des Begriffs dieses geistigen Einheit in ihrer Verdopplung stellt uns die Bewegung des Anerkennens dar…Es ist für das Selbstbewußtsein ein anderes Selbsbewußtsein; es ist außer sich gekommen. Dies hat die gedoppelte Bedeutung: erstlich, es hat sich selbst verloren, denn es findet sich als ein anderes Wesen; zweitens, es hat damit das Anderes aufgehoben, denn es sieht aucht nicht das Andere als Wesen, sondern sich selbst im Anderen.”

[2] Hegel., op.cit., p.146

[3] Hegel., op.cit., p.148

[4] Hegel., op.cit., p.149

[5] Hegel., op.cit., p.150

[6] Marcuse, H. (2017). Razón y revolución. Madrid: Alianza, p.146

[7] Hegel., op.cit., p.150

[8] Hegel., op.cit., p.152

[9] Hegel., op.cit., p.153

[10] Hegel, op.cit., p.153

[11] Hegel, G. (1997). Enciclopedia de las ciencias filosóficas. Madrid: Alianza, p.480

[12] Hegel., op.cit., p.153

[13] Hegel., op.cit., p.154

[14] Hegel., op.cit., p.155

[15] Pinkard, T. (2014). German Philosophy 1760-1869. The Legacy of Idealism. United Kingdom: Cambridge University Press, p.229

[16] Ibíd., pp.230-231

[17] Hegel., op.cit., p.156

[18] Hegel., op.cit., p.156

[19] Hegel., op.cit., p.157 Aquí leemos: “Die vielfache sich in sich unterscheidende Ausbreitung, Vereinzelung und Verwicklung des Lebens ist der Gegenstand, gegen welchen die Begierde und die Arbeit tätig ist. Dies vielfache Tun hat sich nun in die einfache Unterscheidung zusammengezogen, welche in der reinen Bewegung des Denkens ist.”

[20] Hegel., op.cit., p.157

[21] Hegel., op.cit., pp.157-158

[22] Hegel., op.cit., p.158

[23] Hegel., op.cit., p.158

[24] Plana, R. V. (1994). Del yo al nosotros. Barcelona: PPU, p.142

[25] Hegel., op.cit., p.159

[26] Hegel., op.cit., p.161. “Das skeptische Selbstbewußtsein erfährt also in dem Wandel alles dessen, was sich für es befestigen will, seine eigene Freiheit als durch es selbst sich gegeben und erhalten; es ist sich diese Ataraxie des sich selbst Denkens, die unwandelbare und wahrhafte Gewißheit seiner selbst.”

[27] Hegel., op.cit., p.162. “Es spricht die Nichtigkeit des Sehens, Hörens usf aus, und es sieht, hört usf selbst.”

[28] Hegel., op.cit., p.163

[29] Hegel., op.cit., p.163

[30] Hegel., op.cit., p.164

[31] Hegel., op.cit., p.164

[32] Siep, L. (2014). Hegel’s Phenomenology of Spirit. New York: Cambridge University Press, p.99

[33] Pinkard, T. (1994). Hegel’s Phenomenology. The Sociality of Reason. New York: Cambridge University Press, p.69

[34] Hegel., op.cit., p.164

[35] Hegel., op.cit., pp.164-165. “Das Bewußtsein des Lebens, seines Daseins und Tuns ist nur der Schmerz über dieses Dasein und Tun, denn es hat darin nur das Bewußtsein seines Gegensteils, als des Wesens, und der eigenen Nichtigkeit.”

[36] Hegel., op.cit., p.169. “Zugleich aber ist dies Wesen das unerreichbare Jenseits, welches im Ergreifen entflieht oder vielmehr schon entflohen ist.”

[37] Valls Plana., op.cit., p.145

[38] Hegel., op.cit., p.172

[39] Hegel., op.cit., p.172

[40] Hegel., op.cit., p.173

[41] Hegel., op.cit., p.174

[42] Hegel., op.cit., p.175

[43] Hegel., op.cit., p.175

[44] Hegel., op.cit., pp.175-176

[45] Hegel., op.cit., p.177

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