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Reseña: Aníbal Quijano, romper la jaula de la dominación

 

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Reseña: Aníbal Quijano, romper la jaula de la dominación

Verónica R. López Nájera[1]

Víctor Hugo Pacheco, (coord.), Rompiendo la jaula de la dominación: ensayos en torno a la obra de Aníbal Quijano, Santiago de Chile, Editorial Doble Ciencia, 2018.

Para continuar la conversación con la obra de Aníbal Quijano – recientemente fallecido[2]– el libro que aquí reseñamos nos permite profundizar en la lectura de sus textos, reconocer las distintas etapas de su pensamiento, sus preocupaciones latentes, su mirada siempre crítica y sobre todo creativa, porque como muchos de los que nos hemos aproximado a su trabajo sabemos, la obra de Aníbal Quijano se caracteriza por ser un pensamiento intenso, penetrante y que ofrece una mirada novedosa, que construye su propio enfoque, su esquema de interpretación. Podríamos decir que Quijano no se conforma con ninguna postura o teoría en particular, sino que dialoga, a veces radicalmente, con otras posturas y por ello, su forma de aproximarse al estudio y la problematización de América Latina inserta en la dinámica global siempre fue original y desafiante.

En ese tenor, el libro que nos convoca está conformado por 10 textos que, así como se presentan organizados tanto cronológica como temáticamente, despliegan un recuento de las principales discusiones y de los temas que abordó Quijano desde sus primeras publicaciones hasta la formulación teórica de la colonialidad del poder, el Buen Vivir y la descolonización como las expresiones más contemporáneas de su pensamiento. En esta reseña sólo haremos mención de algunos de los trabajos, para incentivar su lectura completa. Así, encontramos un par de trabajos, el de Víctor Hugo Pacheco y el de Graziela Menezes, que revisan los acercamientos de Quijano a la obra de José María Arguedas; ambos textos dialogan entre sí aunque con distintos propósitos: mientras que uno pone énfasis en “”la figura de un autor como Arguedas para dar una imagen del conflicto político, cultural y social del Perú””, como nos dice Víctor en el primer texto en su trabajo titulado “Aníbal Quijano: episodios de lectura de José María Arguedas”, es decir, no se propone realizar una lectura detallada de la obra de Arguedas ni de la valoración que realiza Quijano de esta, sino, más bien, entender la forma en que atraviesa su obra, nos dice Pacheco, “… de manera más conflictiva que incluso el trabajo de Mariátegui”, lo cual me parece una tesis muy sugerente que se va desarrollando  a lo largo del trabajo. Mientras que el texto de Graziela Menezes, titulado “Todas las sangres y el debate sobre el mestizo peruano” por su parte, se enfoca a analizar el debate que se gesta en torno a la novela de Arguedas, en una mesa redonda verificada en el Perú en 1965. En dicha mesa, Aníbal Quijano tiene una participación importante en la que realiza fuertes críticas a la obra, particularmente en torno al personaje de Rendón Wilka, que puede ser visto como un cholo, según Quijano, o un mestizo, según la autora del texto. Este texto retorna a la histórica discusión acerca de la identidad que en Quijano será planteada desde la compresión de la hibridez en la figura de lo cholo, “…como interlocutor de dos mundos, capaz de actuar al margen de los dos, y por eso, capaz de revolucionarlos.” mientras que para Arguedas, el indio mestizo representaría esta tensión de la modernidad en América Latina.

De esta manera, en estos dos textos encontramos una dimensión aún poco explorada de la obra y las influencias de Quijano: la literatura y en particular la obra de Arguedas.

Los siguientes dos artículos, también que debaten entre sí, son los de “Mariátegui y los molinos de viento: el itinerario de Aníbal Quijano” de Jaime Ortega y Yuri Gómez, y La presencia del Marxismo de Mariátegui en la obra de Aníbal Quijano de Segundo Montoya Huamani.

Ambos capítulos rescatan la obra y legado de una de las principales influencias en el pensamiento de Aníbal Quijano, el también peruano José Carlos Mariátegui, de quien se encargó de estudiar su obra en distintos momentos de su vida. Según los autores, Quijano asume una óptica distante a la tradicional “interpretación auténtica” de Mariátegui, para asumir una senda más creativa que le permite contrapuntear lo político y lo académico, “entre la aspiración de conocer y la necesidad de transformar” (p. 61) nos dice el primer texto. Para Quijano, el acercamiento a Mariátegui le significa la posibilidad de un pensamiento autónomo, crítico del eurocentrismo, y pensar desde su obra lo heterogéneo. A lo largo del texto recuperan los distintos ensayos y momentos en que Quijano analiza y revisita la obra del Amauta, recuperando algunas aportaciones: la racionalidad alternativa, la descolonización, la subjetividad, la utopía, la totalidad social como discontinua y contradictoria, entre otros aspectos.

El segundo texto que aborda el legado mariateguiano, La presencia del marxismo de Mariátegui en la obra de Aníbal Quijano, presenta una interesante lectura sobre la propia relectura del marxismo de Mariátegui, que le permite a Quijano “ir con Mariátegui más allá de Mariátegui”, lo que le viabiliza redescubrir, según el autor, la crítica al eurocentrismo. Segundo Montoya, al revisar 4 textos clave del pensamiento de Quijano en que analiza la obra de Mariátegui, nos ofrece una reconstrucción de una trayectoria intelectual que bien podría ser el espejo de las propias preocupaciones de Quijano: es decir, los tópicos y preocupaciones que Quijano encuentra en Mariátegui son las mismas que ocupan a nuestro autor en su análisis de Quijano.

En el texto Utopía y comunidad. La apuesta de Quijano por una racionalidad alternativa, de Alicia Hopkins, la autora discute el problema de la modernidad desde el universo quijaniano, es decir, como una modernidad/capitalista/colonial o el patrón moderno colonial del poder, que encierra el gran problema del mundo contemporáneo y que será tema de reflexión desde la década de los noventa para Quijano, nos referimos al problema del poder. La autora plantea que en el surgimiento de la modernidad se juegan dos tipos de racionalidades, una instrumental, orientada a la viabilidad del capitalismo y una racionalidad alternativa o razón histórica, que tiende a la liberación. En la disputa por el poder, la racionalidad instrumental se consolida mientras que la racionalidad alternativa “pone en juego otra espacialidad y otra manera de vivir el tiempo y en su forma política restaura la idea de la democracia directa y la solidaridad colectiva” (Alicia). En este texto encontramos además una contrastación con la propuesta interpretativa de Bolívar Echeverría sobre la modernidad, preocupación que ambos autores comparten y que detona sus reflexiones aunque en derivas divergentes.

En el pensamiento de Quijano podemos reconocer una necesidad persistente de pensar en sus propios términos, discusiones de la época que convocaban cierto consenso en su entorno. Un ejemplo de ello es su participación de la discusión sobre la teoría de la dependencia. Si bien Quijano participa de estos diálogos que llegaron a ser centrales entre las décadas de finales de los sesentas, setentas y ochentas, lo hace en función de problematizar niveles de discusión que van de lo regional, a lo nacional y local. Mientras que para algunos autores de la teoría de la dependencia el problema de nuestra subordinación estructural se configura en el siglo XIX, en el momento de inserción en el capitalismo mundial, para Quijano, la dinámica interna, producto del colonialismo es el momento clave para situar la discusión inicial sobre la forma en que se ira moldeando nuestra participación en el capitalismo. Es decir, es en el periodo colonial que podemos explorar el inicio de una estructuración heterogénea que caracteriza hasta el presente a nuestras naciones.

El texto de Pablo Quintero, Heterogeneidad histórico estructural, dependencia y colonialidad del poder: la crítica al desarrollo desde el andamiaje teórico de Aníbal Quijano, expone esta discusión, en torno al problema del desarrollo. Para Quintero, es necesario problematizar las teorías del desarrollo a la luz de la conceptualización de la tesis de la heterogeneidad histórica estructural que antecede, pero extiende la formulación de la colonialidad del poder. Así, mientras la heterogeneidad histórico estructural es entendida como “la combinación y contraposición de muy diversas matrices estructurales que se articulan en torno al eje central del capital”, la dependencia no refiere a una situación mecánica de subordinación de la nación frente al imperio, como propusieron muchos autores de la dependencia, sino “a un campo de múltiples relaciones e indeterminaciones de elementos estructurales, cuyos orígenes y racionalidades espacio-temporales se ordenan de manera combinada y contradictoria bajo la hegemonía del capital””. El capítulo de Quintero cierra su exposición retomando el potencial del Bien Vivir/Buen Vivir como alternativa al proyecto desarrollista, tan arraigado en nuestros imaginarios políticos. Es el Buen Vivir una ruta hacia la descolonialidad del poder.

A lo largo del libro Rompiendo la jaula de la dominación encontramos un esfuerzo importante por asumir discusiones sobre temas-problema que articularon el conjunto de la obra de Quijano. Un autor que apenas en las últimas décadas comenzó a ser objeto de estudio y particularmente su obra referida a la discusión descolonial, la que se conoce y lee con mayor frecuencia. Por ello, este libro contribuye a promover un acercamiento a las discusiones que en Quijano aparecen prefiguradas desde sus primeros trabajos. Así pues lo que encontramos en el conjunto del libro es la exposición de un pensamiento que durante más de 6 décadas se dio a la tarea de desentrañar la especificidad de América Latina.

[1] Profesora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.

[2] Aníbal Quijano falleció el 31 de mayo de 2018.

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